EL TIEMPO - OBSERVATORIO
Motivos de esperanza
OTTY PATIÑO

18 de agosto

Pese a los morterazos de la Farc contra la población bogotana el pasado 7 de agosto, pese a los rocketazos verbales de Londoño contra la Corte Constitucional, pese a la carga de profundidad del gobierno de los E.U. contra la Corte Penal Internacional y pese al cohete tributario que el decreto de Conmoción ha lanzado contra los pobres bolsillos de un país en crisis, mantengo la esperanza de que Colombia pueda detener su marcha hacia el abismo de la barbarie total.

No es una esperanza infundada. Esta pésima confrontación no ha podido silenciar ni siquiera las voces de los muertos, ni las de los secuestrados, ni las de los sobrevivientes. No nos podrán matar a todos, no me resigno a la dura premonición del presidente Uribe. A los tres años de muerto, el eco de la risa de Jaime Garzón prevalece sobre la amargura de sus asesinos.

Tengo mis fundamentos. Pude mirar el video completo de Íngrid y apreciar de nuevo, con más nitidez, su valentía, su dignidad y su entereza. Más libre que nunca, en contraste con la penosa situación que está viviendo, dijo cosas duras con relación a los hechos y decisiones que facilitaron su cautiverio. Tampoco se congració con sus captores. Señaló que el secuestro es un delito miserable. Anticipó que el video iba a ser censurado por las Farc. Los cortes de edición que le hicieron son muy reveladores, uno casi puede imaginar los gestos y las palabras que segaron las tijeras. No pidió ningún favor especial para ella. Tampoco accedió a ser vocera obligada de cualquier canje que le diera la libertad. “Es una decisión del Gobierno”, dijo sobre ese tema.

Si todos oyéramos con cuidado esa voz, sabríamos que el tema de la liberación de los secuestrados, tratado con hondura, puede ser una llave para la paz.

Pero mi esperanza de que todavía estamos a tiempo de evitar desbarrancarnos en el abismo de la barbarie, proviene también de otras señales. En el periódico de los comunistas, ¡quién lo creyera!, encontré otra voz de aliento. Un editorial de Álvaro Vázquez del Real, titulado ‘Solución política negociada, ¡ya!’, admite la posibilidad de la mediación de la ONU propuesta por Uribe. Dice Vázquez: “No hay sino una salida que es la negociación, el diálogo y las mutuas concesiones... El ofrecimiento de mediación de la ONU no puede ser para exigir condiciones previas a la insurgencia antes de sentarse a la mesa de las conversaciones, sino para sentarse y empezar a discutir la agenda de los cambios. No hay otro camino. Es el único”.

Si un muerto como Garzón todavía regocija las cosquillas del alma y se burla desde la eternidad de sus sicarios, si una secuestrada como Íngrid tiene alas de libertad en sus palabras para volar sobre el agitado océano de las incertidumbres y si un comunista recalcitrante como Vázquez tiene la lucidez para poner el tema de la mediación de la ONU en su punto y la sensibilidad para convidarnos a la urgencia del diálogo, ¿cómo no mantener la esperanza?

Vida y libertad para Ingrid Betancourt
Marelby Agattón

 


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