Bogotá - Colombia 28 de diciembre de 2003
Domingo
 

“No vemos viable el diálogo con el Gobierno”

María Alejandra Villamizar M.

Minutos antes de que los cinco extranjeros fueran entregados a la comisión humanitaria en la Sierra Nevada de Santa Marta, después de 101 días de secuestro, dos más importantes comandantes del Eln, Nicolás Rodríguez, Gabino, y Antonio García sostuvieron un diálogo con un grupo de periodistas, entre los que estuvo El Espectador.

¿Tiempo, modo y lugares para los diálogos regionales que hoy proponen?

Nicolás Rodríguez: Una vez definida esta propuesta con las autoridades regionales y también con la Iglesia, a través de quienes hemos concretado este planteamiento, se pueden certificar todos los detalles para que se inicien los diálogos regionales. Estamos abiertos a concretar porque no tenemos, en ese sentido, un esquema preciso.

Después de todo lo que generó esta situación en la Sierra Nevada, ¿qué sigue? ¿Entablarán un contacto directo con el Gobierno?

N.R.: Nosotros hemos encontrado una estrategia de guerra por parte del Gobierno Nacional, no hemos encontrado una estrategia de paz. Por eso no vemos viable el diálogo con el Gobierno, porque creemos que lo que hay que discutir y definir en nuestro país es un camino de paz y no de guerra. De manera que mientras esa estrategia no sea de conocimiento del país, el Eln no encuentra posibilidades de dialogar con el Gobierno.

¿El diálogo regional no significaría la presencia del Gobierno?

N.R.: Pensamos que la paz se construye en actividades concretas y no en discursos politizados. Pensamos que la situación de la Sierra Nevada y de muchas otras regiones del país, como el Perijá, el sur de Bolívar, el Catatumbo, la Bota Caucana, requiere una ofensiva de acción social y humanitaria, de demanda por las violaciones a los derechos humanos. Las autoridades locales y la Iglesia han venido empeñadas en este esfuerzo y tienen cabida en este propósito, y eso es lo fundamental para nosotros.

El Presidente dijo que está dispuesto a reunirse con ustedes en las montañas...

Antonio García: Se ha movido mucho en el país la idea de que el Presidente tiene su estilo y manera de abordar las cosas y que quiere, sin intermediarios, buscar una reunión con el Comando Central. Nosotros decimos: lo más importante es que el país conozca cuál es la estrategia del Gobierno. Porque creemos que es el país en su conjunto el que debe buscar qué camino se debe seguir. Si el Gobierno quiere plantear una estrategia de paz, no es al Eln, es al país.

N.R.: El diseño que tiene el Eln con este pronunciamiento es aterrizar un poco la bandera de la paz para que no sea politizada, sino que vaya de la mano con la solución de los graves problemas que padecen los pobladores. Creemos que vincularnos a la atención de los problemas de nuestra gente es el mejor camino para construir la paz.

Ustedes mencionan el triunfo de partidos de la izquierda democrática. ¿Existe esa posibilidad para el Eln en el futuro?

A.G.: Lo que vemos es que en Colombia existen gobiernos que ganan elecciones para la Presidencia con estrategia de guerra, que es la estrategia que se ha hecho pública. Entonces mal haría el Eln en sentarse a dialogar con un gobierno que tiene como vía la guerra y espera triunfar militarmente. Al país no se le puede hablar en dos lenguajes. Se le debe mostrar una sola estrategia, un solo camino. Con las pasadas elecciones se ve que el país se inclina a la tendencia que tenía hace más de 10 ó 12 años, que era construir un camino hacia la paz, y durante cinco gobiernos se intentó construirlo. Por eso la reacción de la opinión de los sectores democráticos de ascender hacia la gobernabilidad como una posibilidad de encontrar caminos hacia la democracia, paz y solución política. Es el país en su conjunto el que está madurando hacia la vía de la democratización. El Eln se suma a esa expectativa porque considera que con esas expresiones de gobiernos regionales es posible construir un camino hacia un país en paz.

Es claro que el secuestro en la Sierra le complicó al Eln el clima internacional...

N.R.: Hemos visto con importancia que la comunidad internacional pueda percibir la realidad del conflicto colombiano de manera directa y no atomizada por los medios de comunicación ni por las posturas oficiales del Gobierno Nacional. Pensamos que el Gobierno plantea unos enfoques que confunden y que son demasiado sesgados, al igual que los grandes medios de comunicación. Dolorosamente, creemos que es así y eso causa una desubicación de la realidad del conflicto colombiano. Por ejemplo, cuando se habla de los irregulares al margen de la ley y revuelven el accionar de la extrema derecha con el accionar de la insurgencia. Creemos que ese método hace demasiado daño y entonces ese forcejeo en el campo internacional impide tener una visión real. Nosotros creemos que el hecho de la Sierra demuestra que el Eln tiene que recurrir a acciones de fuerza para que el Estado cumpla sus obligaciones institucionales y constitucionales. Es grave que una fuerza insurgente tenga que realizar acciones de fuerza para que el Gobierno cumpla las obligaciones que tiene. De manera que si este mensaje se tiene en cuenta por parte de la comunidad internacional, creemos que habrá otra mirada y una consideración diferente a la calificación de terroristas.

¿Qué opinión tienen de los diálogos con las Auc?

A.G.: Es muy dicente que cuando el Eln se propuso desarrollar la convención nacional y estaba caminando el área de despeje en el sur de Bolívar, quienes lo impidieron y torpedearon fue la extrema derecha, expresada en Uribe Vélez, quien en alianza con los paramilitares y con el movimiento ‘No al despeje’, bloquearon esa tremenda expectativa de paz. La paz que impulsaba el Eln con amplios sectores de la sociedad, se vio bloqueada por quienes hoy gobiernan en Colombia. Ellos, junto con los paramilitares, van hacia un acuerdo de paz. Para el Eln estos diálogos no son más que un afán de legalizar una fuerza militar que ya no necesitan. Porque los paramilitares han sido reemplazados en estas áreas con bases militares para controlar determinados territorios. Además, porque el Ejército se ha modernizado y los paramilitares son hoy un ejército atrasado en comparación con los requerimientos que tiene la confrontación. De otro lado, se entiende que los paramilitares también son gentes que manejan fortunas muy elevadas, sobre todo sus dirigentes, y piensan que ya es hora de disfrutar de su riqueza pasando a la legalidad. También entendemos que se requiere un enorme cambio de las fuerzas paramilitares para llevarlas y posicionarlas como fuerzas políticas. Entonces viene un recambio general. Esta fuerza paramilitar será enrolada en ejércitos campesinos o en la red de inteligencia que se viene construyendo. Se trata de una estrategia general, que no es más que el proyecto de Uribe, que viene liderando esta expectativa de construir un régimen autoritario, que piensa que el triunfo militar es viable.

¿Cómo va la unión con las Farc?

N.R.: Nosotros sí produjimos un comunicado conjunto, y seguramente no será el primero. Las dos organizaciones son soberanas, autónomas, tienen dos historias y dos acumulados. El proceso de unidad tiene que ver con puntos de vista comunes, con actividades que se pueden desarrollar, pero sin duda somos independientes, dispuestos a dialogar y a profundizar la unidad, para darles respuesta también a las exigencias que vive el país.

 

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