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A
partir de esta semana el nombre de Colombia y el drama del
secuestro que vive el país se leerá en la parte exterior de
la entrada del hemiciclo del Parlamento Europeo en Estrasburgo
y Bruselas.
Esto sucederá debido a que las cabezas de cuatro de los
partidos políticos europeos más importantes con asiento en
el Parlamento, respaldaron una resolución para exigir a los
“grupos alzados en armas, guerrilleros o paramilitares, la
liberación inmediata de todos los secuestrados que se
encuentren en su poder”.
El presidente del Partido Popular Europeo, el alemán
Hans-Gert Pottering; el eurodiputado español Enrique Barón
Crespo, presidente del Partido Socialista; el francés,
Charles Pasqua del Grupo Unión por la Europa de las Naciones;
y el británico Graham Watson, del partido de los liberales,
son los firmantes del documento.
Según el reglamento del Parlamento, esto se denomina
“declaración por escrito”, que es un procedimiento del
Parlamento para tratar un tema que se considera “una cuestión
propia del ámbito de actividad de la Unión Europea”.
El primero de los cuatro puntos que tiene la declaración
conocida por El Espectador sustenta la razón fundamental de
la preocupación europea: “El secuestro de ciudadanos por
cualquier razón política, económica o religiosa es un
crimen de lesa humanidad que afecta al secuestrado, a su
familia, al entorno más próximo y a la sociedad en su
conjunto”.
Y en seguida señala que: “En Colombia la práctica del
secuestro constituye un problema de grandes dimensiones y que
no obstante haberse reducido últimamente, continúa en
niveles inaceptables”.
Aunque la declaración hace énfasis en que deben ser
“todos” los secuestrados sin distinción, en uno de sus
literales se refiere a algunos casos en particular, “la
lamentable situación en la que se encuentra un gran número
de colombianos, incluidos algunos menores de edad, soldados y
policías secuestrados hace más de 7 años, congresistas como
Jorge E. Gechem, Óscar Tulio Lizcano y Luis Eladio Pérez,
los diputados del Valle, el ex ministro Fernando Araújo, la
ex candidata presidencial Íngrid Betancourt y algunos
ciudadanos europeos”.
Por último, los eurodiputados firmantes solicitan a la
“Comisión y al Consejo” de la Unión Europea, que son los
órganos ejecutivos, que “realicen cuantas gestiones y
esfuerzos estén a su alcance, para lograr la liberación de
todos los secuestrados”.
Suma de apoyos
No es usual que los partidos europeos confluyan en este
tipo de “declaraciones por escrito”, debido a la
diversidad de intereses, temas y posturas que hoy por hoy se
discuten en Europa; por tanto el hecho tiene un especial
significado político para Colombia y es un mensaje
contundente para los grupos que tienen secuestrados en su
poder.
Esta declaración se conoce un mes y medio después de la
visita del presidente Uribe a la sede del Parlamento, en la
que se retiraron del recinto varios grupos políticos como
protesta contra algunas de las políticas del Gobierno y
consideraron la presencia del mandatario “poco apropiada e
insensible”, según lo dijo en su momento, la portavoz del
grupo Verde, Mónica Frassoni. Los liberales que hoy firman
esta resolución, en febrero no escucharon a Uribe.
La idea de la declaración ha sido promovida desde hace dos
semanas en el seno del Parlamento por el eurodiputado español,
del partido popular, José Ignacio Salafranca, miembro de la
Comisión de Relaciones Exteriores y Derechos Humanos, y por
otro eurodiputado del PP, Iñigo Méndez de Vigo, ambos
cercanos al ex presidente Pastrana, quien desde que acompañó
al Presidente en la gira por Europa, hace gestiones para
impulsar en el viejo continente los intereses del país.
Según lo estipula el reglamento del Parlamento, esta
declaración se imprimirá en las lenguas oficiales de la Unión
y quedará a consideración de los 626 miembros del Parlamento.
Todos los eurodiputados que lo deseen podrán firmarla dentro
de los tres meses siguientes, pues se requiere la firma de la
mayoría para que siga su curso y no caduque.
Conseguir esa mayoría es tarea para el embajador de
Colombia en Bruselas, Nicolás Echavarría, porque aunque es fácil
prever que los grupos armados no atenderán esta exigencia de
la Unión Europea, Colombia no puede perder las oportunidades
de sumar apoyos internacionales para solucionar, como en este
caso, uno de los más dolorosos azotes que tiene el conflicto.
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