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Con máximo sigilo, sin espectacularidad y a fuego lento, se
está cocinando una aproximación entre el Gobierno Nacional y
las Farc para poner fin al drama de los políticos y los
miembros de la Fuerza Pública secuestrados por el grupo
guerrillero.
Este acuerdo está andando después de largos meses de enredo
de palabras y de confusiones jurídicas. Tanto las Farc como el
Gobierno empezaron a examinar la propuesta de la Comisión de
Conciliación Nacional, que busca una solución salomónica a la
libertad de las personas plagiadas por este grupo insurgente y
de los miembros de esta organización ilegal presos.
El pacto, que se denominaría “acuerdo de voluntades”, es
producto de varias reuniones entre las Farc y los voceros de
la Comisión Facilitadora de la Iglesia para la construcción de
un acuerdo humanitario, ente creado por la Comisión de
Conciliación Nacional.
De la primera hacen parte el obispo de Tunja, monseñor Luis
Augusto Castro, y el padre Darío Echeverri González, quienes
desde el gobierno del presidente Andrés Pastrana han estado
buscando una salida política para la liberación de 59 miembros
de la Fuerza Pública, dos menores de edad, 10 dirigentes
políticos nacionales y los 12 ex diputados del Valle del
Cauca.
La primera reunión entre los voceros de la Iglesia Católica
y las Farc se realizó el 5 de octubre de 2003. Ese día,
monseñor Castro y el padre Echeverri hablaron con Raúl Reyes,
Joaquín Gómez, Fabián Ramírez y Martín Sombra, sobre la
posibilidad de aplicar un acuerdo humanitario para liberar a
los secuestrados y los insurgentes detenidos.
Iglesia e insurgencia venían de experimentar conversaciones
y de empezar a construir confianzas, desde los diálogos de paz
en la antigua zona de distensión que se acabaron en 2002.
Un segundo encuentro de la Comisión Facilitadora y la
guerrilla, sobre el mismo tema, se hizo el 27 de diciembre
pasado. Pero en él, las Farc cambiaron a casi todos sus
voceros. Además de Reyes, del secretariado, estuvieron los
miembros del estado mayor Ricardo y Camilo, quienes no figuran
en el organigrama de esta guerrilla.
Una tercera reunión se realizó aproximadamente hace 20
días. En ella, la Comisión Facilitadora de la Iglesia presentó
a las Farc el borrador que en estos momentos está en discusión
de las partes. Se desconoce si intervinieron los anteriores
voceros.
El documento, elaborado el 9 de enero pasado, que también
le fue entregado al alto comisionado para la Paz, Luis Carlos
Restrepo, es a la vez producto de cinco borradores que fueron
presentados por la Comisión Facilitadora. Según fuentes
cercanas a este proceso de acercamiento y que omitieron su
nombre, la mayoría de puntos presentados en el “preacuerdo
especial” han sido revisados minuciosamente por el Gobierno y
las Farc. Sin embargo, la oficina del Alto Comisionado para la
Paz se abstuvo de pronunciarse.
El texto no contiene los términos “intercambio humanitario”
ni “acuerdo humanitario” en los que las partes se habían
enfrascado. A cambio, se habla de “acuerdo de voluntades” con
propósitos humanitarios.
El documento de siete puntos prevé la liberación, casi
simultánea, de algunos miembros de las Farc detenidos por el
Estado y de los militares y políticos en poder del grupo
guerrillero. Esta determinación está condicionada, por parte
del Gobierno, a que los insurgentes que salgan de las cárceles
firmen un compromiso de respetar las leyes y de no “volver a
delinquir”. De hecho, según las fuentes, Raúl Reyes no se
opuso a la firma del compromiso, siempre y cuando se les
brinden las garantías requeridas.
Es por eso que Reyes introdujo uno de los apartes del
documento presentado por la Iglesia: “A través de una
Comisión, integrada, por ejemplo, por un representante de la
Iglesia, un representante de la Oficina de Derechos Humanos de
la Fiscalía y del Inpec, se verificará con cada uno de los
integrantes de la lista de las Farc-Ep, su disponibilidad
frente al intercambio, su deseo de acceder a una reinserción o
a otro programa específico, su disponibilidad para firmar un
compromiso en el que se definan algunas obligaciones
relacionadas con el respeto de las leyes; sus expectativas de
ubicación nacional o internacional”.
Sobre este último aspecto, tres fuentes consultadas por El
Espectador –una ellas diplomática– coincidieron en que entre
40 y 60 serían los subversivos que podrían salir de las
cárceles de concretarse el acuerdo. Sin embargo, al parecer
varios de éstos no lo firmarían, porque están a punto de
cumplir sus penas.
Los otros liberados
A la par, en el documento del preacuerdo se advierte que
además de la revisión del listado de políticos y militares en
poder de las Farc, se debe clarificar la presencia de los
hijos de Jaime Losada (Jaime Felipe y Juan Sebastián,
secuestrados en el edificio Miraflores de Neiva), Ramiro
Carranza –hermano de la desaparecido poetisa María Mercedes
Carranza–, y del agente de Policía Heliodoro Lozano.
Para la liberación simultánea de secuestrados y presos, el
texto del preacuerdo descarta el despeje de los departamentos
del Caquetá y Putumayo, propuesto por las Farc. “La propuesta
no hace referencia a ‘despejes’ o ‘zonas
desmilitarizadas’”.
Las partes también estarían de acuerdo con una
“inmovilización de operativos militares”. De todas
maneras,
esa fue la propuesta presentada por la Comisión y la que, de
acuerdo con las fuentes, podría ser aceptada.
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