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El Gobierno Nacional, en la voz de la ministra de Defensa,
Martha Lucía Ramírez, confirmó ayer que Francia está dispuesta
a acoger a los guerrilleros de las Farc que sean excarcelados
en el marco de un eventual acuerdo humanitario que permitiría
liberar a las personas secuestradas por esa guerrilla.
Tal y como lo anticipó El Espectador en la entrevista con
el presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Pedro
Rubiano, publicada el domingo 27 de octubre de 2002, el
Gobierno “sí le jala” a un acuerdo humanitario, con mecanismos
especiales para evitar que los guerrilleros que se beneficien
de él sigan delinquiendo.
En ese entonces, este semanario informó que el Gobierno
estaba iniciando contactos con países amigos que acogerían a
los guerrilleros desmovilizados.
“Hemos dicho que los guerrilleros que eventualmente salgan
de las cárceles no deberán retornar a las filas sino irse a
algún país amigo de Colombia, y en ese sentido Francia se ha
manifestado dispuesta a cooperar para acogerlos en su
territorio”, sostuvo la Ministra de Defensa
Ramírez, ex embajadora de Bogotá en París, añadió que, en
todo caso, las gestiones con miras al eventual acuerdo
humanitario están siendo canalizadas por la Organización de
Naciones Unidas (ONU), a petición del presidente Álvaro
Uribe.
El ministro francés de Relaciones Exteriores, Dominique de
Villepin, anunció el pasado 29 de noviembre en Bogotá el
compromiso de París para “ayudar y facilitar un intercambio
humanitario” que permita la liberación de secuestrados en el
país andino, y pidió a las Farc dar señales para iniciar un
diálogo sobre el tema.
Las Farc han rechazado la exigencia oficial de acudir a los
buenos oficios de la ONU para suscribir el acuerdo, con el
argumento de que “todo diálogo con el Estado se debe efectuar
cara a cara, sin intermediarios”.
El grupo insurgente exige, por su parte, una ley de
carácter permanente que permita canjear a 23 políticos –entre
ellos la ex candidata presidencial Íngrid Betancourt– y 47
miembros de la Fuerza Pública que mantiene en su poder, por
decenas de guerrilleros presos, lo que ha sido rechazado
tajantemente por el Ejecutivo.
Uribe señaló el miércoles que no prescindirá de la
mediación de la ONU para buscar un diálogo de paz con las Farc
y un acuerdo humanitario que permita la liberación de las
personas secuestradas por esa guerrilla.
“Yo no prescindo de la participación de la ONU porque tengo
deberes superiores con mi patria, tales como procurar dejar un
interlocutor que le garantice a Colombia un proceso de paz
serio e irreversible”, dijo el mandatario a la prensa.
El jefe de Estado señaló, no obstante, que su gobierno ha
autorizado a algunos países, instituciones y personas que no
identificó, a ayudar en la consecución del acuerdo
humanitario.
“Después de examinar mucho la problemática del proceso
humanitario suavicé los requisitos y propuse dos condiciones
que son razonables: que liberen a todos los secuestrados y que
los guerrilleros que salgan de la cárcel no vuelvan a
delinquir, que no se vinculen nuevamente a las Farc, sino que
los acoja un país como Francia y los tenga en el pleno gozo de
las libertades, pero cumpliendo el requisito de no volver a
delinquir”, indicó.
Las Farc han acusado a Uribe de no tener voluntad de paz,
de ser “fascista y neoliberal”, de estar aliado con los
paramilitares de extrema derecha y de conducir al país hacia
una guerra civil, por lo que propusieron la conformación de un
“gobierno alterno”.
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