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"El apoyo al acuerdo humanitario es muy grande", asegura Gustavo Moncayo, profesor colombiano y padre de un rehén que, desde hace diez años, está en poder de las FARC. A través de la llamada "Caravana por la paz", Moncayo acudió al Parlamento Europeo en busca de apoyo para conseguir un acuerdo humanitario encaminado a la liberación de los retenidos por la guerrilla en Colombia.
"Incluso se ha hablado de presionar un poco al Gobierno colombiano", asegura Moncayo en entrevista con Radio Nederland. "La UE quiere pedir informes a Bogotá sobre el desarrollo de los derechos humanos, del cumplimiento del derecho internacional humanitario", precisa.
Padre de un policía secuestrado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en 1997, Moncayo inició a mediados de junio una marcha de 800 kilómetros y 45 días desde su pueblo natal hasta Bogotá, con el fin de despertar la atención de la opinión pública nacional e internacional sobre la suerte de los rehenes.
Tras juntar dos millones de firmas a favor de un acuerdo humanitario, Moncayo fue invitado por la Federación Internacional de los Comités Ingrid Betancourt (FICIB) para recorrer 20 ciudades de Francia y Bélgica, hasta el 8 de octubre, en busca de apoyo para su iniciativa en la UE.
"Quiero que mi hijo salga vivo, quiero que todos los secuestrados salgan vivos, que no los entreguen en bolsas plásticas, como a los diputados del Valle ", manifestó el profesor a Radio Nederland. Con ello, hacía referencia a la trágica suerte de los once legisladores rehenes de las FARC muertos el 18 junio y cuyos cadáveres recuperó la Cruz Roja diez días atrás.
En ese sentido, Moncayo se mostró favorable a la mediación propuesta por el presidente venezolano, Hugo Chávez, y criticó la actitud del Gobierno de Colombia de no permitirle viajar a territorio colombiano para reunirse con responsables de las FARC.