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Una esperanza para los rehenes colombianos

05/10/2006 - Le Monde

Los rehenes colombianos ¿están condenados a “pudrirse en la selva”? en un vídeo difundido en agosto del 2003, Ingrid Betancourt se lo preguntaba. Desde entonces, ninguna señal de vida se ha obtenido de la franco-colombiana, secuestrada en febrero del 2.002.

Algunos de sus compañeros de infortunio están en poder de las FARC (extrema izquierda) pronto harán 10 años. Para liberarlos, las FARC exigen un “canje humanitario” entre sus 58 “rehenes políticos” y los 400 guerrilleros encarcelados.

Casi iniciándose el segundo mandato del presidente Álvaro Uribe (de derechas), las razones para esperar brotan de nuevo. El gobierno y la guerrilla dicen que están listos para ponerse en contacto en una zona desmilitarizada del sur de Colombia. Un eventual “intercambio humanitario” podría incluso abrir la vía a negociaciones de paz.

A l'aube du deuxième mandat du président Alvaro Uribe (droite), les raisons d'espérer connaissent un regain. Le gouvernement et la guérilla se disent prêts à prendre contact dans une zone démilitarisée du sud de la Colombie. Un éventuel "échange humanitaire" pourrait même ouvrir la voie à des négociations de paix.

A pesar de sus desmentidos, gobierno y guerrilla recusaban desde hace 4 años el principio mismo del diálogo. Fuerte por sus triunfos militares, el Sr. Uribe se mostraba reacio a toda negociación con las FARC. Los guerrilleros trataban de hacerlo responsable de la situación de los rehenes. Propuestas y contrapropuestas fueron sistemáticamente torpedeadas por el uno o rechazadas por los otros. Los mediadores oficiales – La Iglesia Católica y una delegación de países europeos entre ellos Francia – y oficiosos tenían dificultad en esconder su desaliento.

En el monte desde hace medio siglo, las FARC tienen todo el tiempo para ellas. Y la geografía: imaginen Afganistán cubierto de selvas tropicales. Acampan y se desplazan en pequeños grupos. Aquí, atacan un pueblo. Allá, tienden una emboscada o minan un camino. Todos aprenden algunos rudimentos de marxismo y las proezas de su jefe histórico, Manuel Marulanda alias “Tirofijo”, de 76 años de edad al día de hoy. La miseria de los medios rurales proveen las FARC de un vivero de jóvenes reclutas. Y el comercio de la droga de una inagotable fuente de financiación: A lo largo de sus páginas Web, los rebeldes se enorgullecen de ser la más vieja guerrilla del mundo (……….)

Indiferentes al tiempo, los rebeldes parecen poco preocupados por su imagen. Al practicar el secuestro en gran escala, han asumido el riesgo de perder lo que les quedaba de credibilidad en la escena internacional. Como buenos guerrilleros detestan el calificativo de “terroristas”. “Pero saben que el día que liberen a los rehenes el mundo se olvidará completamente de ellos”, subraya un sacerdote que ha mantenido el contacto con ellos.

Por su parte el presidente Uribe ha sido reelegido por conciudadanos convencidos que sólo la intransigencia pagaba frente a una guerrilla considerada responsable del fracaso de los diálogos de paz intentados entre 1.998 y el 2.002. Algunos altos funcionarios siguen persuadidos de que un triunfo definitivo del ejército es posible.

La aparente indiferencia de los colombianos frente al drama que viven sus compatriotas secuestrados no empuja al Sr. Uribe a la conciliación. Los años de violencia han anestesiado la capacidad de reacción de una sociedad, por lo demás, poco inclinada a la acción colectiva. “Mientras las encuestas de opinión no indiquen que un 80% de los colombianos se pronuncia a favor de la negociación sobre los rehenes, Uribe puede acampar en su intransigencia”, anota Marlene Orejuela, presidente de una asociación de familiares de rehenes.

¿Por qué, pese a todo, puede esperar que la situación se desbloquee? “Por que cada uno de los dos campos tiene ahora interés en negociar”, explica el analista Alfredo Rangel. La guerrilla no puede satisfacerse indefinidamente de su sola supervivencia militar. “Necesita volver a ganar un espacio político”, estima Carlos Lozano, director del semanario comunista Voz.

Nada o casi nada filtra de las FARC. Pero la victoria de la izquierda en varios países de América Latina, la “revolución bolivariana” impulsada por el presidente Hugo Chávez en Venezuela y el progreso de la izquierda democrática en Colombia no pueden hacer más que empujar a los guerrilleros a la reflexión. Por otro lado, La experiencia enseña que a menudo son los presidentes conservadores los que negocian la paz. “Las FARC saben que Álvaro Uribe es un interlocutor sólido, Que tiene el apoyo necesario de las élites y de los militares para hacer concesiones y comenzar reformas”, afirma el Sr. Lozano.

"RENDIMIENTO MENGUANTE"

Ahora liberado de cualquier plazo electoral, el Sr. Uribe puede entonces correr el riesgo de dialogar. El logro de un proceso de paz con las FARC le permitiría entrar definitivamente en la historia. Y la primera etapa para ello, lo sería la negociación sobre los rehenes, inevitable.

Mantener la presión militar sobre los rebeldes, apelotonados lejos en la selva o perdidos en las montañas va a costar cada vez más caro. Un diplomático en cargo en Bogotá habla del “rendimiento menguante del esfuerzo militar”. Sin duda, las larguezas de Washington tendrán un fin. Los Estados Unidos han dado casi 5 billones de dólares de ayuda militar en el marco del Plan Colombia comenzado en el 2.000. Seis años más tarde, la producción de droga se mantiene, la guerrilla no cede y los jefes de los grupos paramilitares asegurados de no purgar más que cortas penas se pavonean. El dinero del contribuyente americano ¿se habría echado en saco roto? En las filas democráticas incuba el descontento.

En Colombia, la desmovilización negociada de los paramilitares de extrema derecha, muy ligados a la mafia de la droga, suscita una indignación creciente. Para el Sr. Uribe la apertura de conversaciones con las FARC tendría el mérito de legitimar a posteriori ese controvertido proceso de paz. El gobierno acepta “haber dado pruebas de una gran generosidad” hacia esos narco-paramilitares. Para justificar esta clemencia, el Sr. Uribe invoca el interés supremo de la pacificación del país. “Su dureza para con las FARC se tornaba por ello más incomprensible”, subraya el Sr. Lozano. Secuestrados por una guerrilla delirante, los rehenes merecen también más generosidad.


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