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Desde el cantor que les hace un sonoro homenaje hasta congresistas que no ocultan su simpatía por los jefes ‘paras’, hay un asombroso mapa de ‘infiltración’.
Una fuerte dosis de terror parece estar recorriendo las venas de ciertas esferas de poder en Colombia. Ahora, como nunca antes, han comenzado a tronar las alarmas ya no tanto por la existencia de grupos de autodefensa sino por los síntomas avanzados de paramilitarización del país.
El fin de semana pasado, en una reunión convocada por la embajada de Estados Unidos en Cartagena, el tema no dejó dormir tranquilos a un grupo de lo más granado de la política, las autoridades públicas y los medios de comunicación. Y en el transcurso de la semana, columnistas de opinión han coincidido de manera poco usual en poner el grito en el cielo sobre el fenómeno.
La situación ha llegado a tal extremo que el propio presidente Álvaro Uribe hizo un reconocimiento tácito de la subordinación del Estado. "A medida que se han venido retirando las organizaciones mal llamadas paramilitares han reaparecido grupitos guerrilleros a secuestrar", dijo, para explicar dos plagios ocurridos en El Retiro (Antioquia). Como para que no quedara duda agregó que lo mismo había pasado en Santander: "En un sitio donde salió un grupo de autodefensas, llegó el Eln y nos secuestró un señor palmicultor".
El país también oyó a dos congresistas confesar su adoración por Salvatore Mancuso y 'Don Berna' o 'Adolfo Paz'. Lo hicieron sin pudor, a pesar de que el primero tiene cinco llamados a juicio y 15 investigaciones abiertas (entre ellas tres por masacres) y el otro, con un largo historial en el hampa, es requerido por secuestro.
Apenas expresiones de la punta del iceberg de lo que puede significar hoy el poder militar y político de las autodefensas en el país.
Un alto funcionario del Estado, que ha recorrido todo el territorio nacional, resumió la nuez del problema: "El proyecto político de los paramilitares es más peligroso que su proyecto militar. La guerrilla tarde o temprano negociará porque está perdiendo base social. Los paramilitares, por el contrario, la están ganando con un proyecto político disfrazado de participación democrática".
De lo militar a lo político
¿En qué están hoy las autodefensas? De acuerdo con un mapa que maneja con extrema confidencialidad la Casa de Nariño, 49 bloques hacen presencia en 26 de los 32 departamentos del país y en 382 de los 1.098 municipios.
Eso equivale a 13.500 hombres distribuidos en un 35 por ciento del territorio nacional. Notorio crecimiento frente a los 3.000 hombres que según el Ministerio de Defensa tenían los paramilitares en 1995 y también con respecto a la presencia en un 25 por ciento de los municipios que inventarió el investigador Mauricio Rubio en 1998.
Esas cifras retratan solo la primera etapa de la estrategia que nació en la mente de Carlos Castaño, quien convocó en 1994 a todos los grupos de autodefensas desperdigados en el país para que se unieran en una federación con el nombre de Autodefensas Unidas de Colombia (Auc). La idea se concretó en una segunda conferencia, en abril de 1997, en la que por estatutos quedó claro que no solo querían ser un ejército que copara todo el país sino una fuerza política "que represente y defienda derechos e intereses nacionales desatendidos por el Estado".
Desde 1996 hasta el 2001, exportaron el modelo paramilitar de Córdoba y Urabá -inspirado en el del Magdalena Medio- a más de 15 departamentos. En cada sitio se repetía el esquema: un grupo élite entraba "rompiendo zona" -preferiblemente reclutado en el Ejército o de guerrilleros con experiencia en explosivos- fulminando a todo sospechoso.
El experimento fue tan cruel como contundente. Abundaron las masacres (83 en el 2000, ver artículo 1-10) y operaciones insólitas como la de Mapiripán, donde aterrizaron en un avión hombres de Urabá con el supuesto apoyo de unidades militares que aún hoy la justicia está tratando de esclarecer.
Mimesis silenciosa
El ruido producido por esa primera etapa, la militar, acalló por mucho tiempo la segunda, de penetración sigilosa en la economía y la política de las diferentes regiones donde lograron un control o una influencia territorial.
En estos casos la evidencia es escasa, pero ha comenzado a surgir.
Hace unos meses EL TIEMPO le preguntó al estado mayor negociador de las Auc hasta dónde se había extendido su dominio. 'Jorge 40', el segundo en el Bloque Norte, contestó: "Controlamos la Costa Norte en su gran mayoría; en el centro del país, el Magdalena Medio, y en el sur, Nariño, Putumayo... Nosotros controlamos los corredores estratégicos de la guerrilla, no la Fuerza Pública".
Tres de los más importantes organismos de investigación y control del país así como una entidad estatal del ámbito social corroboraron, bajo condición de anonimato, que hay evidencias de vínculos de los paramilitares con gobiernos locales o departamentales de la Costa Atlántica, Casanare y Meta.
Son muchas las anécdotas que ilustran cierto grado de sintonía social, cultural y política: desde la canción de los Hermanos Zuleta en la que 'Poncho' grita un "Viva Astrea, la tierra paramilitar", pasando por las reuniones ya reconocidas entre Mancuso y directivas de la Universidad de Córdoba, hasta un representante a la Cámara que, según colegas suyos, es el encargado de convocar a la "bancada" a rendir cuentas a los jefes 'paras' en Córdoba.
En los últimos tres meses, han tenido líos por presuntos vínculos con paramilitares dos alcaldes (Cúcuta y Riohacha), dos asesores de paz de gobiernos locales (Guajira y Barrancabermeja) y la directora de Fiscalías de Cúcuta y su asistente.
Se están forjando expresiones políticas, algunos de cuyos miembros expresan abierta simpatía con los paramilitares, como el movimiento Colombia Viva, en el cual hay 13 congresistas y 388 concejales, muchos de ellos con altas votaciones en zonas de influencia paramilitar, o militantes de las Auc desmovilizados en Medellín que lograron cargos en 30 juntas de acción comunal de algunos barrios en la elecciones de abril.
"Ojalá los paramilitares sepan que eligieron a unos politiqueros, que aquí (en el Congreso) están actuando de una manera bastante discreta, muy escondida y no están haciendo nada para representarlos. El país solo ha conocido el caso de dos representantes a la Cámara, dos mujeres, que han dado la cara. Que los otros no se avergüencen de quién los eligió", dice el senador Jimmy Chamorro.
Y agrega: "No olvidemos las declaraciones de Mancuso donde establece que el 30 o el 35 por ciento del Congreso fue elegido por ellos".
Asesores de uno de los más altos funcionarios del Estado comentan que cada vez que hay una operación contra paramilitares, su jefe coge el teléfono celular, lo mira y dice, "¡veamos quién llama primero!", refiriéndose a los varios personajes políticos que suelen llamarlo para hacerle unos muy diplomáticos reclamos tan pronto se enteran de este tipo de acciones.
Cómo lo hacen
Algunas encuestas son parcialmente reveladoras: 31 por ciento de los consultados en las cuatro grandes ciudades por el Opinómetro consideran que el país está paramilitarizado.
Parece tener que ver, en algunas zonas, con cierta aceptación social por la sensación de seguridad que han dado a las poblaciones la llegada de los paramilitares o los programas de desarrollo social y económico que promueven.
"No creamos un frente en ninguna región mientras los habitantes de la misma no se comprometan a financiarlo. En el eje Bananero, quienes nos invitaron, nos pidieron presentar antes un presupuesto de gastos", decía en su momento el otrora jefe de las Auc Carlos Castaño.
También puede ser diciente el que un alto porcentaje de la población (64 por ciento) encuestada por Gallup apruebe la manera como Uribe ha manejado el tema de los paramilitares -la negociación-, mientras en un momento similar de Pastrana 80 por ciento desaprobaba el diálogo con sus contrarios, las Farc.
Según William Ramírez Tobón, ex director del Iepri de la Universidad Nacional, el apoyo que las Auc reciben en algunas regiones no es a su proyecto político-militar sino más bien un reconocimiento, por lo general pasivo, al establecimiento de un orden regional.
El sociólogo Fernando Cubides atribuye el fenómeno, entre otros, a la fascinación de los medios con la figura de Carlos Castaño. Dice que los paramilitares "se han beneficiado amplia e inteligentemente del interés que suscitan en ciertos medios".
También les ha ayudado la compra o apropiación de tierras en cada territorio que van ocupando, pues generan lazos laborales y de patronazgo con los lugareños. El mismo Castaño explicó: "Se compran (tierras) cuando está la guerrilla, que no valen nada porque ya los ganaderos se fueron todos y ahí compramos barato, (y) erradicamos luego a la guerrilla".
El investigador Alejandro Reyes, en un estudio de 1995, concluyó que los 'narcos' tenían unos 4 millones de hectáreas en zonas protegidas por los paramilitares y afirmó: "La compra de tierras por los narcotraficantes cambia el curso de la guerra, porque los nuevos terratenientes pasan a la organización paramilitar".
Fidel Castaño creó la Fundación por la Paz de Córdoba (Funpazcor) para donar tierras, dinero y ganado a ex guerrilleros del EPL. Miguel Arroyave lideraba un megaproyecto de plantación de palma de aceite. Mancuso y Ernesto Báez dicen haber creado una cooperativa de sustitución de cultivos para más de 3.000 familias. Y Carlos Castaño hablaba de la asociación de colonos y campesinos del Alto Sinú y Urabá (Acolsiba), con más de 14 mil asociados.
Podría decirse que los paramilitares serían un claro ejemplo de las conclusiones del último informe de la ONU sobre América Latina, que sostiene que la gente prefiere la seguridad económica y física a la democracia.
A las malas
Pero también hay una importante dosis de infiltración de las autodefensas a sangre y fuego. Más del 50 por ciento de las investigaciones que inició el año pasado la Unidad Nacional de Derechos Humanos de la Fiscalía (111 de 213) son contra paramilitares. Las Farc solo aparecen en 38 casos.
"No tenemos las estadísticas, pero podría decirle que prácticamente todos los asesinatos de sindicalistas, periodistas y defensores de derechos humanos que se han investigado los responsable son los paramilitares. En casos muy esporádicos, la guerrilla", dice una fuente de la Fiscalía.
Las tácticas para eliminar a quien se les opone van desde el soborno -a fiscales les ofrecen 50 millones de pesos por archivar una investigación- y campañas de desprestigio contra el funcionario que no se les someta, hasta la muerte. "Varios policías que los paramilitares han asesinado por no colaborarles los hemos encontrado picados en pedazos", explica la misma fuente.
En Cúcuta, en el proceso de infiltración 'para' en las instituciones, fueron asesinados tres fiscales, un policía nunca apareció y a otro lo encontraron por partes.
Hace pocos días, dos alcaldes de La Guajira contaban que después de que se destapó el escándalo de las ARS en el departamento ellos se emborracharon hasta más no poder de la dicha pues se habían librado de 'La Tía', la mujer detenida por ser el contacto para desviar el dinero público a las arcas de los paramilitares.
Los 'paras' imponen sus propias leyes. En algunos municipios del sur del Magdalena, prohíben los pantalones descaderados, afeitan la cabeza a las mujeres acusadas de infidelidad y a las que consideran chismosas las ponen a barrer la plaza.
Y han montado toda una gama de clases extorsión para sostener sus ejércitos y su poder. "Desde los 1.000 pesos que le cobraban a cada ventero ambulante de Santa Marta hasta los entre 250.000 y 500.000 que paga cada camión que entra al puerto (...) Y estamos hablando de que hay buques que requieren para la descarga 70 camiones y que pueden estar fondeados entre 15 y 17 buques", dijo una alta fuente de seguridad.
'Contrarreforma política'
Hace poco menos de dos años, cuando el actual Gobierno abrió las puertas para un diálogo político con las Auc se dio un quiebre significativo en la tradición del manejo político de este tipo de grupos. Para algunos, llegaron hasta una cúspide de su proyecto estratégico.
"Lo que yo veo venir no es solo una contrarreforma agraria, sino una contrarreforma política con la llegada de estos nuevos dueños del poder local imponiendo un modelo económico netamente agrario, gamonalista, cimentado sobre el valor de la propiedad, y con unas relaciones sociales de corte patronal", puntualiza un investigador.
Otro especialista, Mauricio Romero, sostiene que el paramilitarismo en muchos casos surgió a caballo de las reformas de Estado, como el caso de la elección popular de alcaldes y la descentralización en la década de los ochenta, defendiendo un "viejo Estado" -gamonal, si se quiere- y subvirtiendo el "nuevo Estado" emergente, democrático y pluralista.
Hay quienes se oponen. "Yo no diría que el país se ha paramilitarizado. En términos políticos se ha derechizado, que no quiere decir que se haya paramilitarizado. La gente rechaza por igual una masacre paramilitar que una de la guerrilla", dice un alto funcionario del Estado.
Hay interrogantes hacia el futuro. Qué va a pasar con la negociación en Santa Fe de Ralito y las vendettas internas, es uno. Cómo enfrenta el Gobierno la vasta influencia de los 'paras' es otro. Pero que esta existe, y, a partir del comienzo de las negociaciones está aflorando cada vez con mayor claridad, parece fuera de toda duda. Colombia no será toda paramilitar. Pero que se ha paramilitarizado es evidente.
'Una solución tan dañina como el mal'. Uribe
El presidente Álvaro Uribe aprovechó ayer el consejo comunal de gobierno que realizó en Montería para hablar del paramilitarismo y dijo que se necesita que la ciudadanía crea en las instituciones y que el Estado esté a cargo del orden público "de manera eficaz y transparente".
Uribe recordó que hace dos semanas se puso en marcha la Brigada Móvil 11 del Ejército en el Nudo de Paramillo, cuya tarea será recuperar "el control absoluto" del área, donde nació el desaparecido Epl, luego entraron las Farc y después "los mal llamados paramilitares".
Uribe dijo que Córdoba ha sufrido la falta del imperio institucional y que durante muchos años estuvo azotado por la Guerrilla y la falta de atención del gobierno central.
"Las circunstancias engendraron una solución tan dañina como el mal: el paramilitarismo. Hay que crear conciencia y avanzar para que haya pleno control territorial del Estado, de manera eficaz y transparente. El compromiso del Gobierno es dar todos los pasos para la recuperación del pleno control institucional. Para que no haya la amenaza guerrillera y no haya la amenaza paramilitar. Siento que frente a esas organizaciones no se puede tomar partido. Gravísimo cuando los medios de comunicación son permisivos frente a unas con su silencio y sesgados frente a otras con su falta de objetividad. El país entero, como Córdoba en particular, necesita un compromiso total de la ciudadanía, de los medios, de la administración pública, alrededor de la consigna no guerrilla, no paramilitares", dijo.