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Doce ex diputados de la Asamble Departamental del Valle, secuestrados por la guerrilla de las Farc desde hace más de 30 meses, suplicaron al presidente Álvaro Uribe que negocie un acuerdo humanitario con los subversivos para poner fin a su prolongado cautiverio.
"El país ha entendido que la mejor forma de resolver nuestra tragedia es negociando. La misma opinión pública que abrumadoramente lo respalda, le reclama la realización urgente del acuerdo humanitario. Acoja este clamor nacional", dijo una carta escrita por los 12 rehenes y dirigida a Uribe.
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) enviaron este lunes a Reuters un video que contiene pruebas de supervivencia de los ex diputados, secuestrados el 11 de abril del 2002 en la ciudad suroccidental de Cali, en un "cinematográfico" operativo.
El video se constituye en la más reciente prueba de supervivencia de los políticos, quienes hacen parte de un grupo de 72 personas que las Farc buscan intercambiar por miles de guerrilleros encarcelados en las prisiones estatales.
Las pruebas de supervivencia, consideradas como un mecanismo de presión por parte de la guerrilla, se conocieron en momentos en que las Farc reiteraron que para negociar un acuerdo humanitario con el gobierno, se necesita que Uribe retire sus fuerzas militares de dos pueblos selváticos del sur del país.
A mediados de septiembre, el Gobierno de Colombia rechazó esa exigencia de las Farc y la acusó de no tener voluntad política.
En San Vicente del Caguán y Cartagena del Chairá, en el selvático departamento del Caquetá, pueblos de donde las Farc exigen el retiro del Ejército, se desarrollan operaciones bajo el denominado "Plan Patriota", la mayor ofensiva contrainsurgente en la historia reciente de Colombia, que cuenta con el apoyo de los Estados Unidos.
En agosto, Uribe ofreció excarcelar a 50 guerrilleros de las Farc a cambio de la libertad de 72 políticos y efectivos de las fuerzas armadas en poder de los rebeldes.
Búsqueda de acuerdo sin avances
Pero la búsqueda de un acuerdo para la liberación de los rehenes de parte y parte se encuentra en un punto muerto pese a la facilitación de la Iglesia Católica.
Con el acuerdo humanitario las Farc liberarían un grupo de políticos y militares secuestrados, algunos de los cuales llevan hasta seis años retenidos, a cambio de que el Gobierno excarcele a miles de guerrilleros.
En el grupo que la guerrilla denomina "canjeables" se encuentran la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, los 12 ex diputados regionales, un ex ministro, un ex gobernador, cinco ex congresistas, tres estadounidenses contratistas del Departamento de Defensa y varios oficiales y suboficiales de las Fuerzas Armadas.
En las pruebas de supervivencia de los ex diputados, aparecen los dirigentes políticos, a uno a uno, con un telón gris de fondo, leyendo mensajes a sus familiares y clamando por el acuerdo que permita poner fin a su cautiverio.
"Qué lástima, que verguenza que nos traten así, como mercancía, pero esa es la realidad", dijo Jairo Hoyos.
"Resisto porque te amo, nos volveremos a encontrar", declaró el ex diputado Juan Carlos Narváez, en un mensaje a su esposa Fabiola Pérdomo.
"Esto debe abrir el camino para la liberación de los demás secuestrados, la eliminación del secuestro como arma política y de guerra y los compromisos para adelantar diálogos de paz". agregó Narváez.
Los 12 políticos secuestrados y cautivos en algún lugar en medio de la selva lucen en buenas condiciones de salud y, en el video grabado el pasado 5 de septiembre, aparecen con camisas y camisetas negras y luciendo crucifijos de madera, elaborados por ellos mismos durante el cautiverio.
"Si hay voluntad política podrá haber un sitio de encuentro humanitario, porque no hay argumentos políticos, ni jurídicos que impidan que se haga el acuerdo humanitario", dijo Pérdomo después de ver el mensaje de su esposo.
"Que nuestros familiares no sigan siendo ese trofeo donde las partes se lo pelean para ver quién saca ventaja política o militar", agregó.
El secuestro de los políticos y militares forma parte del conflicto interno de cuatro décadas que agobia a Colombia y que deja miles de muertos al año.