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El secuestro se ha reducido: pero aún somos los peores

17/11/2004 - Las voces del secuestro, El Colombiano

El Gobierno Nacional se ha esforzado por devolverle la tranquilidad a los colombianos a través de la política de Seguridad Democrática, aunque todavía la labor que queda por delante es ardua. Colombia sigue en la lista de las naciones más peligrosas del mundo y, en ese contexto, el secuestro es uno de los delitos que más golpea al país.

Según el ministro de Defensa, Jorge Alberto Uribe, 588 personas han sido privadas de la libertad entre enero y octubre de este año. El número de víctimas se ha reducido en un 55,8 por ciento, si se compara con los casos de secuestro que se presentaron en 2003, durante los meses en mención, que fueron 1.329. Pero los datos del Fondo Nacional para la Defensa de la Libertad Personal (Fondelibertad), organización adscrita a la cartera de Defensa, son más convincentes toda vez que una de sus funciones es recopilar las cifras relacionadas con el delito en cuestión (ver gráfico). Cabe precisar que muchas de las personas secuestradas en 2004 han sido liberadas por el pago de una suma de dinero, otras han sido rescatadas y que muchos casos de plagio de seres humanos ni siquiera fueron reportados.

Voceros de Fondelibertad indican que en la práctica del secuestro, Colombia ocupa el primer lugar en América Latina y que a nivel mundial el 75,80 por ciento de ese crimen ocurre en el país.

Falta solidaridad

Para la ONG País Libre, lo importante es resolver la situación de las personas que continúan en cautiverio, más que la reducción de los indicadores. "Nosotros lo que percibimos es que cada caso en particular trae un síndrome de afectación. No estamos hablando de vacas. El asunto de las estadísticas no es tan importante, como sí lo son cada uno de los casos de privación de la libertad. El drama de las víctimas y sus familias es lo que nos preocupa", dice David Buitrago, miembro de la ONG.

El analista cuestiona la indiferencia tanto estatal como civil frente a la cruda realidad. "Ni el Estado ni la sociedad reaccionaron frente al asesinato de una niña secuestrada ocurrido hace poco. El Estado tiene que garantizar la protección y la integridad a las víctimas, repararles el daño, y la sociedad expresar su solidaridad".

Voceros de Fondelibertad sostienen que el secuestro es un delito ligado a la mentalidad del dinero fácil que surgió con el narcotráfico. Es decir, la consecución de recursos a través del crimen. Y así como el tráfico de drogas ilícitas, guardadas las proporciones, el secuestro resultó ser una actividad ilegal muy lucrativa. Según País Libre, la privación de la libertad deja al año "ganancias" por 500 mil millones de pesos a las agrupaciones armadas ilegales. "Históricamente en todas las guerras del mundo ha habido captura de rehenes. Remitámonos a los libros épicos, que promulgaban el secuestro del enemigo como parte de la estrategia para obtener la victoria. En un comienzo, el secuestro tenía un carácter político, de imagen o estratégico, pero con el agravamiento de la lucha armada en el país, los grupos delictivos encontraron en el secuestro una actividad muy lucrativa".

Para el catedrático Pedro Santana, la privación de la libertad personal es una de las actividades a las que acude la guerrilla para financiar la guerra. Pero es enfático al señalar que esta práctica, independiente de quien acuda a ella, se traduce en un crimen de lesa humanidad y como tal no prescribe. Contrarrestarlo depende en gran medida de la terminación del conflicto armado. Esta es la razón que aduce Santana:

"El secuestro seguirá existiendo en Colombia mientras el conflicto armado tenga tal magnitud debido a que todavía hay guetos en las ciudades y en el campo donde no hay control del Estado y eso, a su vez, hace que existan unas condiciones que propician la práctica de este crimen".

Por: Angie Lopera
El Colombiano


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