El monopolio del festín05/05/2009 - Claudia López (El Tiempo)La liberación del soldado Pablo Moncayo, secuestrado por las Farc hace más de 11 años, está estancada. Hace dos semanas, las Farc anunciaron que al fin lo liberarían, renunciando a todas las condiciones que habían exigido antes (despeje, intercambio de prisioneros, negociación directa con el Gobierno), pidiendo únicamente que lo recibiera la senadora Piedad Córdoba y Colombianos por la Paz (CP). El presidente Uribe vetó la participación de la senadora y CP y tiene trancada la liberación del cabo Moncayo. Es increíble que el Presidente, que no ha sido capaz de liberarlo con vida, obstruya la liberación de Moncayo con la excusa de que exige discreción y que no va a permitir que la liberación se convierta en un "festín politiquero del terrorismo". Tal parece que el Presidente está convencido de que el monopolio del "festín" de los secuestrados lo tienen solo él y el Gobierno. La 'Operación Jaque' no tuvo ninguno de los "estándares" de discreción que hoy exige para la liberación de Moncayo. El veto, por supuesto, no es sólo para la senadora Piedad Córdoba, sino para la libertad de prensa y expresión política. El Presidente le está hablando a Piedad para que entiendan la prensa y los ciudadanos. La discreción que exige consiste en que los medios no cubran la liberación y que ni la senadora, Colombianos por la Paz o cualquier ciudadano la reclamen como un hecho político o la promuevan como una bandera electoral. El Presidente parece creer que el único que puede hacer del secuestro, la guerra y las Farc una bandera política y electoral es él. Incapaz de controvertir a quienes también hacen política con esos hechos, pero desde una posición distinta a la suya, abusa de su posición de poder y autoridad para acallarlos y, de paso, trancar la liberación de un colombiano. Es obvio que las Farc son las responsables del crimen del secuestro y que la liberación de los secuestrados es su obligación, no un favor. No es menos obvio que mientras los gobiernos no sean capaces de evitar el secuestro y garantizar la vida y libertad de los ciudadanos, estamos a merced de la voluntad de los secuestradores para liberar a los secuestrados. Es inadmisible que, además de haber fallado en su deber de garantía, el Gobierno decida trabar, en vez de facilitar, la liberación de un secuestrado. Es todavía más inadmisible que la traba se fundamente en una motivación política y electoral, vetar a una Senadora honesta pero opositora del Gobierno, cuando este gobierno no ha dudado en darles a criminales de la talla de 'Karina' y 'Saldaña' impunidad penal y credenciales de gestores de paz. Según el Presidente, ¿la criminal 'Karina' sí podría recibir a Moncayo, pero la senadora Piedad no? Es repugnante el manejo político y mediático del secuestro, pero en ningún caso es más repugnante que el secuestro en sí mismo. Salvar a un colombiano de ese crimen debería estar por encima de cualquier otra consideración. El Presidente, la senadora, las Farc y muchos otros colombianos, en la legalidad y fuera de ella, seguirán haciendo política con el tema de cómo poner fin al secuestro, mientras este y el uso de la violencia con fines políticos persistan. Evadir el debate político y electoral o el cubrimiento mediático de esos temas es tapar el sol con un dedo. El debate en sí mismo es bienvenido. La diferencia es que para las Farc, el Presidente o la senadora, esto no es más que un debate. Para el cabo Moncayo y su familia, esta es su vida. ¿Será posible que algún día las Farc y el Presidente pongan por encima la vida y por debajo, los debates políticos y electorales? La senadora Córdoba renunció a su legítima aspiración presidencial en el Partido Liberal para dedicar su capital político a su gestión humanitaria y de paz. El presidente Uribe, en cambio, está en campaña por su tercer período. ¿Quién está en festín politiquero?
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