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Los grupos paramilitares de extrema derecha representan "una grave amenaza" para la democracia colombiana, dijo la organización humanitaria Human Right Watch en una carta dirigida al presidente Alvaro Uribe.
Estos grupos armados, organizados como una especie de ejércitos privados en los 1980, están acusados de numerosas masacres de civiles y de estar vinculados al narcotráfico.
Uribe, uno de los más cercanos aliados de Washington en América Latina y quien está de visita esta semana en Estados Unidos, ha negado repetidas veces vínculos con los paramilitares, como se lo acusa desde su paso por la gobernación de la provincia de Antioquia en la década de 1990.
Washington considera al mayor grupo paramilitar colombiano, las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), como una organización "terrorista".
Las AUC oficialmente desmovilizaron a sus últimos 30.000 combatientes en abril en un acuerdo que garantiza penas de prisión de no más de ocho años por sus crímenes.
A mediados de abril, la Corte Suprema de Colombia anunció que investigaba al presidente de la Cámara de Diputados y a otros dos legisladores por denucnias de vínculos con las AUC.
Los grupos paramilitares "representan una grave amenaza para la democracia de Colombia, la aplicación de la ley, y los derechos humanos", escribió el director ejecutivo del grupo, Keneth Roth.