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El presidente de Colombia, Alvaro Uribe, ordenó ayer a las Fuerzas Armadas que rescaten de cualquier modo a la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, la más célebre de las rehenes en manos de la guerrilla. La orden espantó a los familiares de la mujer, secuestrada en 2002.
"Aquí no hay jueguitos con estos bandidos de las FARC. Señores generales, vamos a rescatar a Ingrid Betancourt", dijo Uribe. De inmediato la madre de la política, Yolanda Pulecio, calificó de "loco" y "energúmeno" al presidente y sostuvo: "Lo que a él le importa es que digan que las FARC mataron a los secuestrados y entregar a mi hija muerta". El esposo, Juan Carlos Lecompte, también "suplicó que no busquen rescatarla; la matarán a ella y a otros secuestrados".
Betancort tiene ciudadanía francesa y en París el presidente Nicolas Sarkozy recibió a sus familiares. Su gobierno también se mostró contrario a un operativo rescate.
El caso recobró vigencia tras declaraciones del suboficial John Pinchao, que escapó de un cautiverio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, la más antigua y poderosa guerrilla de ese país. Pinchao relató que había visto con vida y buen estado de salud a Betancourt y a otros rehenes en manos de la organización que pugna por un canje con insurgentes presos.
Ese "acuerdo humanitario", reclamado por familiares de Betancourt, de otros secuestrados y por opositores al gobierno de Uribe, estuvo en la agenda del presidente cuando fue reelecto en 2006. Pero ahora hay un clima enrarecido por denuncias contra el gobierno —hay legisladores oficialistas presos y ya debió renunciar la ex canciller— y grandes empresas por haber apoyado a paramilitares que combatiendo a la guerrilla también hicieron atrocidades y negocios de narcotráfico.
En ese contexto, Uribe ordenó actuar por la fuerza. "Señores generales, vamos a rescatar a Ingrid Betancourt, se los ruego, y no les doy sino una virtud mía para apoyar ese ruego, mi infinito amor a Colombia", dijo ante la policía en Bogotá, en el acto de posesión de una nueva cúpula.
La Cancillería francesa encendió una rápida luz roja. "Nuestra posición constante sobre el tema es que nos oponemos a una acción militar que puede hacer peligrar la vida de los rehenes", dijo el vocero Jean Baptiste Mattei.
Sarkozy recibió a la hija de Batancourt, Melanie, y confió en una pronta liberación de la dirigente, pero sin hablar de rescate. Y la Federación Internacional de los Comités Ingrid Betancourt llamó a una acción internacional para detener el operativo militar.
El Gobierno suizo rechazó hoy la conveniencia de emprender acciones militares en Colombia para liberar a los secuestrados retenidos por la guerrilla de las FARC y pidió a ambas partes en conflicto que no pongan en peligro la vida de los rehenes.
"Suiza pide a las partes implicadas en el conflicto de Colombia que renuncien a toda acción que amenace el diálogo o que arriesguen la vida de las personas secuestradas", declaro a la agencia suiza el portavoz del Ministerio helvético de Asuntos Exteriores, Jean-Philippe Jeannerat.
Según el ex secuestrado Pinchao, un mensaje que daban las FARC durante el cautiverio era que matarían a sus rehenes antes de entregarlos, si hay intentos de rescate, algo que al guerrilla avisó en otras oportunidades.
Uribe, sin embargo, retomó su discurso duro, con el cual ganó dos elecciones nacionales, y advirtió que no hay vacilaciones en la lucha contra el terrorismo". Y su canciller, otro ex secuestrado de las FARC y escapado hace unos meses, Fernando Araújo, alentó a los rehenes a intentar huir. "Así como lo hizo Pinchao, invito a todos los secuestrados de Colombia a que vean en la fuga una posibilidad de regresar a la libertad", exhortó.
En la vereda opuesta, la madre de Betancourt agregó: "Me duele mucho la medida (la orden de rescate). Sé que el presidente de Francia le pidió esta semana al presidente colombiano que no hiciera un rescate militar.
Pero Uribe se mostró inflexible: "A Betancourt no la tienen con comodidades de cinco estrellas sino con sufrimientos de esclavitud. No conocen la historia de la humanidad unos verdugos como estos", apuntó. Y reiteró su negativa a una zona de despeje en dos municipios en el suroeste del país, como exigen las FARC, para discutir allí las condiciones de entrega de 56 rehenes.