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Con la posibilidad de asumir un tercer mandato descartada, empiezan a aparecer los sucesores oficialistas y opositores del presidente sudamericano. Los uribistas van a conformar un frente unido para lograr la continuidad del actual proyecto de gobierno, una idea que agrada a los Estados Unidos porque le permitiría ampliar su presencia militar en el país. Sin embargo, los escépticos sostienen que, ante la gran variedad de candidatos, los otros partidos tendrían una oportunidad de llegar a la presidencia y cambiar la cara de la nación.
El desgaste preelectoral entre los uribistas le puede jugar en contra al oficialismo, pero es posible que los conflictos internos de los opositores también debiliten a los rivales - APEl veto judicial al referéndum planeado por el presidente colombiano Álvaro Uribe para acceder a un tercer mandato, que la Constitución prohíbe, fue celebrado por algunos sectores uribistas que buscan una continuación con un cambio de cara.
En primer lugar, la imagen de Álvaro Uribe está muy bien posicionada dentro de la opinión pública. Los uribistas optan por presentarse a sí mismos como una fuerza democrática que no busca perpetuar en el poder a una misma persona. El dictamen judicial demuestra que existe la división de poderes y acalla en parte las voces que cuestionan al gobierno, por la elevada corrupción y nexos con el narcotráfico y los paramilitares.
Por eso, los sectores oficialistas que celebraron la resolución están preparando la carrera para elegir al sucesor de Uribe, y continuar así con su política implacable contra las guerrillas, además de las buenas relaciones con Washington.
Sin embargo, los uribistas escépticos sostienen que la gran cantidad de candidatos presidenciales cercanos al mandatario podrían aniquilarse mutuamente en las elecciones, lo que posibilitaría la llegada al gobierno de algún partido opositor que deshiciera el camino iniciado por el presidente hace ocho años.
UN URIBISTA DURO
Mañana habrá elecciones internas partidarias al mismo tiempo que los comicios legislativos. Los candidatos resultantes de las elecciones primarias van a competir el 30 de mayo en la primera vuelta de las presidenciales. En tanto, el ballotage está planeado para el 20 de junio.
Las encuestas determinan que el hombre que tiene más posibilidades de imponerse en las elecciones presidenciales es el cuestionado ex ministro de Defensa de Uribe, Juan Manuel Santos.
Sobrino nieto de un ex presidente, Santos forma parte de la familia que fundó y dirigió hasta el año pasado el diario más importante de Colombia, El Tiempo. Su mayor logro fue descabezar a la cúpula de las FARC durante su gestión (2006-2009) y provocar la retirada de las guerrillas de varios históricos bastiones.
Otro punto a favor de Santos es el haber rescatado con vida a la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt.
Pero, arrastra gravísimas acusaciones, que para un gran sector de la población podrían no significar demasiado a la hora de elegir a un candidato duro que continúe con la política de Uribe.
Las desapariciones forzadas hechas por el Ejército durante la gestión en Defensa de Santos, fueron descubiertas cuando aparecieron fosas comunes con más de mil cadáveres, cuyas muertes se habían declarado oficialmente como de combatientes muertos en batalla.
Las investigaciones concluyeron que los cuerpos pertenecían a campesinos que supuestamente colaboraban con la guerrilla.
Además, fue denunciado por parte de un ex jefe paramilitar y por miembros de la guerrilla ELN de haber planeado un golpe de Estado contra el gobierno del presidente Ernesto Samper, del que Santos era parte.
El descrédito internacional del ex ministro creció a comienzos de 2008, cuando Colombia bombardeó un campamento de las FARC en Ecuador y violó la soberanía del país vecino.
OTROS CANDIDATOS
Mañana, por el Partido Conservador se van a presentar dos políticos fieles al presidente y con grandes posibilidades de competir con Santos el 30 de mayo.
Se trata de la única candidata mujer, Noemí Sanín y del ex ministro de Agricultura de Uribe, Andrés Arias.
“Es mi versión mejorada”, manifestó el presidente al referirse a Arias, ya que utiliza los mismos gestos y su forma de hablar, por eso lo llaman “Uribito”.
Esta frase no fue sólo una humorada. El mandatario le está dando la posibilidad pública de sucederlo. Sin embargo, el mismo día también se pronunció a favor de Santos como un heredero viable.
Otra histórica fuerza política colombiana es el Partido Liberal, que en las elecciones va a presentar al también ex ministro de Defensa, Rafael Pardo, quien logró desmovilizar algunas guerrillas, pero que critica el desarme de los paramilitares efectuado por Santos, afirmando que las estructuras de estos grupos armados están intactas.
Además, en las primarias, tres ex alcaldes de Bogotá denominados “los trillizos de Bogotá” van a competir entre sí por el Partido Verde. En tanto, otro ex alcalde, pero de Medellín va a ser parte de la contienda electoral. Se llama Sergio Fajardo, que no se proclama uribista ni antiuribista.
El disidente del Partido Liberal, Germán Vargas Lleras, se denomina uribista y lo demuestra con un plan económico similar al del presidente, pero sus detractores lo acusan de estar más cerca del neoliberalismo que el propio Uribe.
El partido opositor que más posibilidades tiene en las elecciones presidenciales es el Polo Democrático Alternativo, cuyo líder es el senador Gustavo Petro. El Polo alberga a varios sectores de la izquierda colombiana, que muchas veces no logran la concordia necesaria, lo que produce escisiones que debilitan al partido.
Petro fue militante de la guerrilla M-19, desmovilizada a comienzos de la década del 90. En Colombia, es muy alto el descrédito de los grupos armados de izquierda, principalmente a causa de sus propios errores. Pero se volcó a la política hace más de veinte años y es muy crítico con las FARC.
Además, Petro fue uno de los senadores que presentaron pruebas de las relaciones entre los paramilitares e importantes miembros del gobierno, lo que se denominó como el Escándalo de la Parapolítica.
Los sondeos indican que Santos va a resultar ganador, pero no va a alcanzar el 50 % el 30 de mayo, lo que abriría la posibilidad de una segunda vuelta electoral.
El desgaste preelectoral entre los uribistas le puede jugar en contra al oficialismo, pero es posible que los conflictos internos de los opositores también debiliten a los rivales.
Lo seguro es que si llegase a haber una segunda vuelta, los uribistas van a conformar un frente unido para lograr la continuidad del actual proyecto de gobierno. En tanto, Washington ve con buenos ojos la elección de un uribista, ya que busca concretar la ampliación de las bases que permitan alojar a cientos de sus soldados, bajo el acuerdo que fue firmado por Uribe el año pasado.