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El dirigente político colombiano, Carlos Gaviria, candidato a la presidencia en los comicios de 2006, consideró el martes en Madrid que si Ingrid Betancourt "no estuviera" secuestrada en su país, "los secuestros pasarían desapercibidos".
"Si una persona socialmente relevante pierde su libertad, hay un escándalo grande, pero si son personas anónimas, no importa", afirmó Gaviria durante un encuentro celebrado en la madrileña Casa de América para hablar de la realidad sociopolítica de Colombia.
La candidata Ingrid Betancourt, de 45 años, de doble nacionalidad colombiana y francesa, está en poder de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) desde el 23 de febrero de 2002, en plena campaña presidencial.
"El secuestro de Ingrid Betancourt, que soy el primero en lamentar, ha servido para que muchos países europeos se den cuenta de que en Colombia hay secuestrados".
"Pero si ella no estuviera ahí, esos secuestros parecerían totalmente anónimos, desapercibidos e insignificantes", subrayó el dirigente que citó el ejemplo de 102 campesinos retenidos hace un año y medio por las fuerzas armadas en Quindío, acusados de pertenecer a la guerrilla.
"A los 22 meses los pusieron en libertad. ¿Pero quién sabe los nombres de esos 102 campesinos? Nadie (...) Eso no importa", afirmó Gaviria, que responsabilizó de los secuestros "a la política de seguridad democrática aplicada por Uribe".
Carlos Gaviria afirma que para lograr la paz los interlocutores deben reconocerse en una mesa de diálogo
El líder opositor colombiano Carlos Gaviria, del Polo Democrático Alternativo, afirmó hoy que para lograr el fin del conflicto armado en el país los interlocutores, es decir, Gobierno y guerrilla, deben reconocerse mutuamente en una mesa de diálogo, por lo que consideró "necesario" el intercambio humanitario de secuestrados, entre los que se encuentran la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt y tres estadounidenses, por rebeldes presos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
No obstante, Gaviria se mostró "pesimista" sobre este posible intercambio, ya que, aunque subrayó que la paz "hay que buscarla mediante el diálogo", el acuerdo será "difícil" si se califica de "bandidos, como hace el presidente (Alvaro) Uribe", a los guerrilleros.
Así se refirió esta mañana el líder opositor en la Casa de América de Madrid, donde señaló que el canje humanitario es "necesario" porque "el Estado debe garantizar la seguridad de las personas" y así los interlocutores podrían comenzar a reconocerse. De este modo, manifestó su oposición a un rescate militar de los secuestrados, lo cual, en su opinión, no se puede lograr debido a las características de la "geografía colombiana" que incluso "la alta tecnología estadounidense no ha podido" superar.
Por otro lado, alertó de que los paramilitares que no se han desmovilizado "están volviendo a las armas de una forma más peligrosa" que cuando surgieron, en los años ochenta, para hacer frente a las acciones de las guerrillas.
Para Gaviria, la Ley de Justicia y Paz --marco legal del proceso de desmilitarización de los 'paras'-- es muy "benévola y precaria", y advirtió de que muchos acusados de delitos menores como narcotráfico están confesando crímenes propios de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) porque esta ley "les trata de una forma más indulgente" que por otros hechos delictivos.
'PARAPOLITICA'
Respecto al escándalo de la 'parapolítica', como se denomina a los presuntos vínculos entre los grupos 'paras' y políticos colombianos así como sus acuerdos para "refundar" el país y su relación con secuestros y extorsiones, el líder del Polo Democrático Alternativo hizo hincapié en que esta situación que se ha revelado en Colombia "sería inconcebible en una sociedad con un criterio ético claro".
"En una sociedad más madura se habría deslegitimado al Gobierno y al Congreso", enfatizó Gaviria, quien recordó las palabras del paramilitar desmovilizado Salvatore Mancuso, que hace unos años aseguró que el grupo armado controlaba el 33 por ciento del Parlamento. En este sentido, el líder opositor resaltó que ahora se está comprobando que controlan mucho más.
Sin embargo, señaló que la Justicia colombiana, a través de la Corte Suprema y de la Fiscalía, "ha asumido su papel tal y como le corresponde", y que todas estas revelaciones acerca de la 'parapolítica' no han sido gracias a la labor del Gobierno y el proceso de desmovilización que impulsó a partir de 2003, como se dice desde el Ejecutivo, sino "a pesar del Gobierno".
Según Gaviria, en Colombia "hay un problema de fondo ético, y es que no se conoce lo que es bueno o malo, lo que es correcto o incorrecto", y muchas conductas "reprobables son muchas veces aplaudidas", ya que "se ha aprovechado la circunstancia de la fatiga de la sociedad por la violencia" que padece el país y "se ha cambiado la Justicia por una promesa de seguridad".
RELACION CON ESTADOS UNIDOS
En lo que respecta a las relaciones entre las administraciones estadounidense y colombiana, el líder del principal partido de la oposición afirmó que, aunque sería "falta de realismo" si él abogara por romper con Washington, actualmente se trata de "relaciones de superior a súbdito", y destacó que George W. Bush "sólo fue a Colombia a ratificar sus coincidencias políticas con Uribe", pero que no "durmió" en Bogotá, como sí hizo en otros países de su gira latinoamericana, debido al problema de la seguridad.
"Bush pudo salir en los demás países, pero de Colombia sólo conoció la alfombra roja del Palacio de Nariño (sede del Ejecutivo)", indicó Gaviria, quien además consideró que, en general, las Relaciones Internacionales de su país "han sido manejadas de manera reprobable, especialmente con los países vecinos".
En este sentido, mencionó el caso de Ecuador, cuyo Gobierno ha denunciado a Colombia ante la Organización de Estados Americanos por las fumigaciones en la frontera común para la erradicación de las plantaciones ilegales de coca.
Por otro lado, subrayó que, aunque la política económica de Uribe sea tan "aplaudida, cualquier persona informada sabe que países como Argentina y Cuba han crecido más que Colombia", país del que destacó sus altos índices de desempleo y la falta de redistribución de la renta. "Las necesidades continúan insatisfechas", apuntó.
Finalmente, desligó su proyecto político del de otros gobiernos de izquierdas de América Latina, como Venezuela, Uruguay, Bolivia, Ecuador o Chile, y destacó que Colombia "tiene sus propias necesidades", aunque coincidió en que la "labor del Estado es atender a los sectores más desfavorecidos".