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¿La reelección de Uribe : una « verdadera catástrofe », como lo proclama un comité parisino ? ¡no es seguro !
Cierto, a primera vista es la decepción que domina entre los simpatizantes de Ingrid Betancourt. La hipotética (pero utópica) llegada al poder de un candidato más conciliador con las FARC habría generado , sin duda alguna, esperanzas de una solución rápida que no son admisibles con el presidente actual. Durante los cuatro años de su primer mandato, a menudo, el presidente Uribe ha sido designado como el obstáculo principal al diálogo que piden las FARC para negociar un canje de prisioneros vía un acuerdo humanitario.
Salvo él, los demás candidatos al puesto presidencial habían prometido una política más conciliadora con las FARC en ese terreno. Y las FARC habían pedido a los electores que votaran “ por cualquiera menos por Uribe”. Junto con el esposo de Ingrid Betancourt, algunos pueden en efecto pensar que con el resultado de estas elecciones, Ingrid tendrá por cuatro años más de detención……….
Es tal vez un razonamiento de poco alcance.

Paradójicamente, el excelente puntaje del presidente le da tal legitimidad que podrá obrar con libertad, para entrar en negociación en el momento dado. Y tal vez no tenga otra elección : A pesar de su triunfo, sabe bien que se ha hecho reelegir con las mismas promesas que ya había hecho hace cuatro años. Esta vez tendrá que cumplirlas. Y todo el mundo está de acuerdo al decir que una victoria militar sobre las FARC es altamente improbable. La ofensiva militar llevada a cabo desde hace más de tres años por 35.000 soldados contra las FARC ha llevado a los guerrilleros a retroceder, a incrustarse en la jungla, pero ningún jefe rebelde ha podido ser capturado. Si el presidente quiere como lo prometió poner fin a esta guerra civil rebautizada “lucha contra el terrorismo” deberá en algún momento aceptar el negociar. Y la cuestión del acuerdo humanitario para canjear los rehenes contra guerrilleros presos será, obligatoriamente, uno de los primeros pasos que van a tener que darse.
Por su lado, las FARC han sido desaprobadas doblemente por quienes votaron (los que a su vez representan menos del 45% del número total de electores…): Las FARC pidieron a estos últimos que votaran por cualquiera de los candidatos salvo Uribe, pero los dos tercios de los votantes no las siguieron. Además, su legitimidad revolucionaria ahora se encuentra cuestionada puesto que el partido comunista (el cual rechaza la vía revolucionaria para tomar el poder) es desde ahora miembro de la principal fuerza de oposición, el Polo Democrático que obtuvo un puntaje histórico, el 22% de los votos (anteriormente, la izquierda rara vez alcanzaba un 10%)
Está claro : los colombianos están hartos de cuarenta años de guerra civil. Aprecian la firmeza del presidente, quien ha hecho caer las cifras de la violencia y de la criminalidad. La clase media de las ciudades se siente más segura en Bogotá o en Medellín que en las megalópolis brasileñas o en la capital venezolana. Pero en realidad, la pintura tiene más contrastes.
El gobierno controla las grandes ciudades y sus rededores, pero la situación no ha cambiado en el resto del país. La FARC conservan el control de vastas zonas territoriales, principalmente en el sur. Y los paramilitares, oficialmente desarmados, castigan siempre sobre el terreno. El problema colombiano permanece entero.
Pero la elección del domingo ha sido marcada sin embargo por el puntaje histórico del candidato de la izquierda unida, Carlos Gaviria. Casi un cuarto de los votantes escogieron al antiguo presidente de la Corte Constitucional. Una primicia en un país en donde la identificación de la izquierda a la lucha armada durante mucho tiempo hizo imposible la emergencia de un partido progresista. Dominada durante más de cuarenta años por el bipartidismo de fachada oponiendo liberales y conservadores, Colombia ayer amaneció con un presidente de derecha y una oposición de izquierda. ¡Una revolución!
Portadora de esperanzas, esta nueva situación debe ser observada con vigilancia desde el exterior. Pues el nuevo soplo aportado por el candidato del Polo Democrático Alternativo (PDA) ha acabado por despeinar igualmente a los paramilitares. A cuatro días del escrutinio, el grupo <Colombia libre de comunistas, brazo armado de las AUC>, salió del bosque para recordar la esencia de la <democracia colombiana>: “No aceptaremos ningún otro resultado que no sea la victoria de nuestro candidato presidente Álvaro Uribe”,advirtieron estos paramilitares supuestamente desmovilizados, precisando que “si por ventura el domingo, la mayoría es portadora de la camiseta amarilla (la camiseta del PDA, ndlr), nosotros nos encargaremos de teñirlas de otro color (…): de rojo sangre”. Una amenaza a tomar en serio a pesar del éxito de su favorito; al final de los años 80, más de tres mil militantes del partido de izquierda Unión Patriótica fueron liquidados por los predecesores de las AUC aun antes de poder ganar un escrutinio …..