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Amnistía Internacional estima que hay que asentar medidas en el plano internacional con el fin de asegurar la protección de los periodistas que trabajan en situaciones de conflicto. La organización lleva a los miembros del Consejo de Seguridad, elegidos hace poco, a que adopten medidas con el objeto de prevenir los ataques contra los profesionales de la información, y pidan a quienes sean responsables de estos ataques que rindan cuentas de sus actos.
La necesidad de protección a los periodistas se extiende sin embargo más allá de las zonas de conflicto. En los cuatro puntos cardinales del mundo, periodistas son atacados, encarcelados u obligados a la autocensura bajo la presión de gobiernos represivos. Estos ataques intervienen en contextos muy diversos, pero que se caracterizan todos por el rechazo de un gobierno a dejar expresar voces diversas; en muchos casos también los poderes públicos temen que los periodistas revelen a la luz pública las violaciones que ellos tratan de disimular.
En Colombia, las autoridades, a veces, califican de <> el conflicto armado persistente que en ciertos casos sirve de pretexto a los actos de intimidación perpetrados contra los periodistas. Estos, igual que los sindicalistas y los militantes de los derechos sociales, son tomados por blanco tanto por los paramilitares apoyados por el ejército como por los grupos de oposición armados. Para lanzar el desprestigio sobre ciertos periodistas que denuncian los atentados contra los derechos humanos, los miembros de las fuerzas de seguridad y los responsables de los poderes públicos afirman que estos periodistas tienen lazos con la oposición armada, lo que los convierte en blanco de los grupos paramilitares. Estos periodistas están particularmente
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