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Tres Afro-colombianos quieren defender tierras y cultura

24/05/2006 - Le Courrier

«A menudo se escucha más a su vecino que a su propio hermano. Es por lo que la presión de nuestros amigos de Europa es capital si se quiere que el Estado colombiano nos proteja. » Con una imagen, la dulce voz de Rosa resume la espera de los afro-descendientes de Colombia.

Sometidos a la presión de los agro-industriales- quienes codician sus tierras- y de los paramilitares, sus comunidades fundan grandes esperanzas en esta pequeña delegación que recorre el continente desde hace un mes. Rosa, Elena y naka Mandinga participarán esta noche en Ginebra a un encuentro político y cultural, realizado con la participación de artistas losanenses.

Un momento privilegiado, afirman en coro las tres representantes del Proceso de las comunidades negras (PCN), quienes a lo largo de su periplo han podido constatar el anonimato de su lucha. Sin embargo, al ejemplo de los grupos indígenas, las comunidades afro-colombianas situadas en la costa pacífica son víctimas de un trabajo de sapa que tiende a despojarlas de sus tierras ancestrales garantizadas por la Constitución de 1991.

Desde entonces, el mismo escenario se repite incansablemente. Frente a las amenazas de los paramilitares, los habitantes de una zona codiciada huyen hacia la ciudad más proxima. Cuando intentan regresar, encuentran sus tierras transformadas en monocultivo de palma africana, custodiadas por hombres armados. «Lo que las multinacionales no pueden obtener legalmente, lo toman por la fuerza », resume Naka Mandinga, uno de los fundadores del PCN, varias veces amenazado de muerte.

Así el jugoso mercado del aceite de palma – fomentado por Bogotá para hacer con éste biocarburante – roe poco a poco una costa pacífica hasta ahora preservada de los inversores. Descendientes de esclavos fugados, sus habitantes supieron hacer de estos territorios poco accesibles la cuna de una cultura original y comunitaria.

«Nuestro modo de vida perturba el desarrollo tal como lo define el modelo neoliberal, analiza el Sr. Mandinga. Entonces se intenta eliminarnos tomándonos nuestras tierras.» Elena asiente : «En la ciudad, las gentes están desarraigadas, su comportamiento cambia. En donde nosotros, si tienes sed te dan de beber, si tienes hambre te dan de comer. Allá, no hay ya esta solidaridad.»

Desde su llegada a Suiza, los tres colombianos fueron recibidos por los funcionarios del Departamento Federal de Asuntos Extranjeros : Ellos piden que Suiza ponga en pie una misión de observación con el fin de proteger las comunidades de los grupos armados. Sin éxito por el momento. Pero los delegados no tiran la toalla, esperan que sus amigos suizos sabrán encontrar el corazón de las autoridades.


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