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"Visto bueno" que genera nuevas responsabilidades

10/06/2007 - Le Monde, La Patria, Reuters

El presidente Álvaro Uribe Vélez buscó el apoyo de muchos países al tomar la decisión de excarcelar a 180 guerrilleros y al llamado "canciller" de las Farc, Rodrigo Granda. El Gobierno dice que el comunicado del G8 es una prueba palpable de que logró su cometido. Pero los analistas tienen sus dudas. Exploración.

La Patria : Rafael Quintero Cerón

En las últimas semanas, el presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez, no paró de conversar por teléfono con

el exterior. Su idea era sondear qué tanto apoyo tenía entre la comunidad internacional la decisión de excarcelar a casi 180 guerrilleros y al llamado canciller de las Farc, Rodrigo Granda.

Primero fue la conversación ya ampliamente conocida con Nicolás Sarkozy, presidente de Francia, donde el mandatario galo propuso la creación de lo que ahora en Palacio se llama una "alianza" para buscar salidas que permitan la liberación de todos los secuestrados, con un valor agregado: poner a Colombia en la agenda del G8.

Pero no sólo Sarkozy pasó por el teléfono del despacho del Jefe de Estado. Otros líderes fueron consultados una vez Uribe tomó la decisión de liberar a los guerrilleros y luego a Granda por sugerencia de Sarkozy.

Uno de sus interlocutores fue el presidente de Estados Unidos, George W. Bush. Según pudo conocer Colprensa a través de fuentes de Palacio, el mandatario de Estados Unidos le brindó apoyo a la decisión pero le dejó clara la necesidad de buscar la liberación Keith Stansell, Marc Gonsalves y Thomas Howes, los tres ciudadanos de ese país secuestrados por las Farc.

Conversaciones

Pero además de Bush, hubo otros contactos. El presidente Uribe también conversó con el embajador de Cuba en Colombia, José Pérez Novoa, le comentó las decisiones que acababa de tomar y le solicitó un favor: hacerle llegar la propuesta al presidente Fidel Castro y a Raúl, su hermano, quien está en el poder mientras el gobernante de Cuba se recupera. Y el resultado fue apoyo a la gestión e incluso la posibilidad de que, previo cumplimento de unas condiciones que se mantienen en la confidencialidad, Granda pueda eventualmente alojarse en esa isla del Caribe.

Y hace pocos días, otro nombre se sumó a la oleada de consultas: El presidente de México, Felipe Calderón, quien también le habría dado el respaldo a Uribe, según las versiones de la Casa de Nariño. De hecho, antes de viajar a Alemania, Sarkozy y Calderón conversaron sobre diversos asuntos, pero uno de los temas fue el de la excarcelación en Colombia.

Pero otro líder también fue fundamental. El presidente de Brasil, Luis Inacio Lula Da Silva, conversó con el presidente Álvaro Uribe Vélez, quien le pidió interceder en la reunión del G8 para que el tema de Colombia y sus secuestrados estuviera en la agenda de la reunión de los países más poderosos del mundo. En Presidencia aseguran que Lula le dio a Uribe su respaldo y el deseo de que ojalá la medida llegue a buen puerto.

En Estados Unidos

Con todo ese lobby, el presidente Uribe partió hacia Washington para impulsar el TLC con Estados Unidos y el Plan Colombia. Sin duda, el tema fue tocado en las diversas reuniones que el presidente de Colombia sostuvo con líderes políticos y funcionarios de Estados Unidos. Aunque aún la posición oficial de ese país no se conoce.

Lo que sí logró fue el respaldo del G8. El viernes en la mañana, el grupo de países manifestaron: "(...)Tomamos en consideración y saludamos la valiente decisión del presidente Uribe de Colombia de haber resuelto liberar un significativo número de prisioneros, incluido el señor Rodrigo Granda, como un gesto humanitario".

Y añadieron: "En ese contexto, hacemos un llamado a las Farc a que acepte dar los pasos urgentes necesarios para lograr una solución humanitaria que conduzca, tanto a la liberación de los rehenes por las Farc, como de los guerrilleros. Nosotros exhortamos a todas las partes involucradas a seguir utilizando el apoyo francés, español y suizo". El "lobby telefónico" había dado un fruto inicial.

Pero el proceso y la responsabilidad asumida por Colombia apenas comienza y le podría generar ganancias pero también nuevos riesgos y responsabilidades.

Al final, todos coinciden en algo: La jugada de Uribe fue arriesgada y, como si se tratara de un juego de póquer, con las mismas posibilidades tanto de ganar como de fracasar. Sin embargo, más allá de apoyos, gestos o manifestaciones de aprecio, el único certificado de éxito posible es tener a los secuestrados por las Farc al lado de sus familias.

INVERBARRA

Los puntos a favor

A juicio de los expertos consultados por Colprensa, existen dos ganancias claras más allá del comunicado de la Unión Europea. Por un lado, se dejó ante la Unión Europea el mensaje que no sólo se negocia en el país con las autodefensas, sino con todos los actores del conflicto armado.

Uno de los objetivos del Gobierno, aparte de la liberación de los secuestrados, era demostrar su capacidad para tener gestos con las Farc. Pero además, dejar claro que tiene el control de la situación.

"Uribe se juega su fortaleza y popularidad al interior del país mostrando cierta magnanimidad, cierta fuerza para dejar en claro que el Estado colombiano es el que tienen en sus manos los mecanismos de posible negociación con las Farc", dijo Felipe Cárdenas, experto de la Universidad de la Sabana.

Otro factor a favor de tener en las manos el control de la negociaciones es que a las Farc se le quita el protagonismo mediático. Ahora, puede nacer una nueva presión en la prensa mundial para que liberen a los secuestrados, tal como lo sostuvo el asesor presidencial José Obdulio Gaviria. "Hemos monitoreado los medios internacionales en estos días y los análisis y artículos han dejado ver que la idea se ha recibido de forma positiva. Además, el comunicado del G8 y la libertad de Granda, son resultados palpables que se valoran en el exterior", dijo.

Sin embargo, recomienda Cárdenas, Uribe no debe precipitarse a la hora de buscar la excarcelación de los auxiliadores de grupos paramilitares. "Si lo hace, la comunidad internacional puede reversar todo el apoyo al ver que había una intención política velada en las decisiones", consideró.

Otra de las ganancias que deja el proceso de las excarcelaciones es que el Gobierno logró mostrar que si bien hay un discurso de rescate militar de los secuestrados, no se ha olvidado la solución negociada. "Eso podría darle dividendos a la hora de buscar ayuda económica en la Unión Europea", dijo el politólogo Fernando Giraldo.

Sin embargo, dejó claro que no todo es color de rosa. "No creo que sea conveniente hacerse ilusiones con el lobby internacional. Donde más toma riesgos es con Estados Unidos. No es un secreto que los republicanos miran con desagrado una negociación con terroristas y son tajantes en afirmar que no están dispuestos a negociar a Simón Trinidad y Sonia. Entonces, es posible que, por tratar congraciarse con demócratas pierda el apoyo de los republicanos", añadió.

INVERBARRA

Las deudas

Para otros expertos, el panorama es más arriesgado que positivo. Si bien el Gobierno logró un apoyo textual del Grupo de los 8, eso no significa que esas letras se lleven a la práctica a la hora, por ejemplo, de recibir en sus países a eventuales guerrilleros intercambiados o a mediar por un cambio de actitud en Estados Unidos para que permita que Simón Trinidad y Sonia sean parte de un acuerdo humanitario. Y eso último, está claro, será otro escollo, pues para las Farc esos dos guerrilleros extraditados son parte crucial de una eventual negociación.

Para el internacionalista de la Universidad del Rosario, Vicente Torrijos, la declaración del G8, más que dar tranquilidad, deber generar inquietud. "Obtuvimos un amable recibimiento del gesto humanitario Pero si se analiza el comunicado con detenimiento, nos encontramos con que tanto la guerrilla como el Gobierno están tratados en igualdad de condiciones, lo que otras palabras significa un reconocimiento internacional para las Farc", dijo.

Eso, a juicio del experto, significa que para lograr un apoyo verdadero, el Gobierno debe comprometerse a mostrar resultados efectivos con la decisión tomada. Y eso aún luce lejano si se tiene en cuenta, por un lado, el rechazo de las Farc a las excarcelaciones y por el otro, el silencio que guardan ante la liberación de Rodrigo Granda.

"Ahora hay más deudas y tareas impuestas por el grupo de los ocho tal como sucedió en Estados Unidos, donde el Partido Demócrata le pidió cumplir tareas, en especial en derechos humanos, para gozar de su confianza. El agravante es que ese listado de tareas es el mismo que le están pidiendo a las Farc, con lo que han logrado un éxito diplomático al ser reconocidas como sujetos activos", remató Torrijos.

Pero además de eso, aún está por verse si el apoyo irá más allá de la retórica, algo que para Aldo Olano, experto en relaciones internacionales de la Universidad Externado, es muy común en la diplomacia. "Las declaraciones están llenas de buenas intenciones y de verbos en infinitivo, pero sin hechos concretos". sostuvo.

En su concepto, "sería muy sorprendente que todo el G8 esté dispuesto a validar la liberación de terroristas. Además, es necesario explorar qué tan dispuesto puede estar un país para en caso de necesidad recibir a quienes sean objeto de intercambio".


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