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Después de la firma del Plan Colombia en el 2000, Washington ha invertido más de cuatro billones de dólares en la lucha contra la droga en Colombia. El objetivo de este programa de cooperación militar era el de disminuir a la mitad, en seis años, la extensión de los cultivos de coca, la producción y la distribución de cocaína.
La estrategia de la fumigación aérea de herbicidas sobre los campos de coca, piedra angular del Plan Colombia, ha sido aplicada con celo por el presidente Uribe quien acaba de ser reelegido. Pero según el último informe del departamento de Estado, publicado en Abril, los resultados del Plan Colombia están lejos de su objetivo.
A pesar de la fumigación de una 138.000 hectáreas de coca en el 2 005, de la destrucción manual de unas 31.000 hectáreas, la superficie total de los campos de coca era de 144.000 hectáreas, o sea un 26% más que el año precedente, y una extensión igual a la detectada por satélite en el 2 002.
Cinco años de fumigaciones intensivas se han saldado por el desplazamiento de miles de campesinos, la dispersión de los cultivos ilícitos por todo el territorio nacional y un incremento de la deforestación.
Colombia sigue produciendo unas 600 toneladas de cocaína al año (90% de la producción mundial). Signo de que la oferta de cocaína en los países andinos permanece constante, el precio del gramo de cocaína no ha aumentado en las calles de las ciudades americanas .