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En sus más de cuatro años de permanecer secuestrado en las junglas colombianas, un contratista estadounidense del Departamento de Defensa ha aprendido español y generalmente está bien, según dijo su madre el lunes tras reunirse con un ex compañero de cautiverio.
Durante un emotivo encuentro el viernes, Jo Rosano, madre de Marc Gonsalvez, se reunió con el policía colombiano Jhon Frank Pinchao para obtener un vistazo al secuestro de su hijo. A fines de abril, Pinchao se escapó de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que lo retuvieron durante casi nueve años.
"Me ilustró de sus rutinas, hablamos por casi una hora pero yo podría haber permanecido todo el día", dijo Rosano en una entrevista telefónica con AP en la que describió su reunión en Florida.
"Mi hijo está sacando lo mejor de su situación y escuchar eso me ayudó, porque temía que estuviera abatido", dijo Rosano. "Les cuenta anécdotas al resto de rehenes y los guerrilleros sobre su niñez que los hace reír a todos".
Pinchao, quien fue nombrado por el presidente Alvaro Uribe como "embajador para los secuestrados", dijo que compartió el mismo campamento que Gonsalves por "unos meses", pero Rosano no estaba segura de cuando.
Gonsalves y dos contratistas más, Thomas Howe y Keith Stansell, cayeron en manos de la guerrilla cuando su avión se precipitó en el sur de Colombia en febrero del 2003 en una misión de observación antidrogas. Son los estadounidenses que por más tiempo han estado secuestrados en la actualidad.
Pero junto con las buenas noticias, Pinchao también le contó que el campamento en el que estaba su hijo estaba rodeado de explosivos "listos para activarlos en caso de una operativo de rescate de los rehenes", dijo Rosano.
Las familias de medio centenar de secuestrados por las FARC se oponen a la decisión de Uribe de buscar su rescate militar, en cambio, demandan una negociación para lograr su libertad.
Once ex diputados que eran parte del grupo de rehenes que la guerrilla considera "canjeables" murieron el mes pasado en medio de fuego cruzado, según informaron las FARC en un comunicado. El gobierno rechazó esa versión y sostiene que los rebeldes los asesinaron.
Rosano se mostró aliviada de que su hijo estuviera en buena forma, pese a haber contraído hepatitis A en su cautiverio y le agradó enterarse de que ahora lee la Biblia por lo que "está creciendo espiritualmente", un aspecto que antes había relegado, expresó.