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Uribe, Samper y el narco

13/07/2006 - ABC.es

El tan elogiado presidente colombiano Álvaro Uribe está a punto de devolver a Colombia las horas de indignidad que la mayoría de sus compatriotas creían superadas. Según informó el pasado lunes la cancillería colombiana, se va a solicitar el placet para nombrar al ex presidente (1994-1998) Ernesto Samper Pizano embajador en Francia.

El mandato de Samper estuvo tiznado desde la primera hora por los cinco millones de dólares de financiación que recibió su campaña electoral del Cartel de Cali. Samper se volvió un apestado internacional y todavía hoy carece de visado para poder entrar en los Estados Unidos.

Ahora resulta que el presidente Uribe, del que nadie sabe qué deudas tendrá con este predecesor en cuya campaña de 1994 -la del narcotráfico- actuó como escudero, ha decidido nombrarlo embajador en Francia.

Algunos dicen que Samper está trabajando en un canje humanitario entre secuestrados por las FARC y guerrilleros prisioneros. Y el primer objetivo sería la liberación de la política franco-colombiana Ingrid Betancourt, secuestrada desde hace cuatro años.

Si es cierto, da vergüenza que Uribe comisione ese objetivo a un hombre del que Ingrid dijo durante el proceso que se le siguió en el Congreso: «Yo quiero que Samper sepa lo que pienso de él. Que traicionó a Colombia (...) El presidente que hubiera podido ser el redentor de Colombia, terminó siendo su Judas. Por eso es indigno, porque nos mintió». ¿De verdad puede creer alguien que el hombre al que Ingrid consideró un judas es el adecuado para buscar su liberación?

En realidad, con está lamentable historia se repite de forma casi calcada la ocurrida el 3 de enero de 1998. Ese día, sin haber solicitado el placet, el presidente Ernesto Samper informó a la televisión colombiana que tenía intención de nombrar embajador en Madrid al ex ministro de Defensa Guillermo Alberto González Mosquera. Mosquera había renunciado al cargo diez meses antes -tras 40 días como ministro- porque se supo que en 1989 había recibido del narcotraficante Justo Pastor Perafán 3.000 dólares para su campaña.

Mosquera adujo que él no sabía que Perafán era un narco, pero tuvo que renunciar. Cuando ABC desveló que el presidente colombiano pretendía enviar a España a un ex ministro tiznado por el narco, Samper Hubo de dar marcha atrás.

No debió aprender mucho de aquella lección porque ahora ha convencido a Uribe para que él, que en lugar de 3.000 dólares de un narcotraficante recibió del Cartel de Cali cinco millones para su campaña, sea nombrado embajador. La conclusión del editorial de ABC del 7 de enero de 1998 sobre el caso de González Mosquera es perfectamente aplicable a lo que sucede hoy: «¿No había en todo el país un posible embajador cuya designación no pusiera en entredicho la dignidad de Colombia?»

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