|
||||||
Álvaro Uribe anunció que pretenderá, en mayo próximo, un segundo mandato presidencial. Se presenta como el hombre que desarmó a los paramilitares. Con las ONG, Nicolas Joxe denuncia una farsa siniestra y habla del enraizamiento de estas milicias subordinadas del ejército.
Por Benito Pérez
Enero 12 del 2006
De aquí en adelante es oficial. El presidente colombiano intentará obtener un segundo mandato en las elecciones de mayo del 2006. Plebiscitado por las encuestas, llevado en hombros por Washington, Álvaro Uribe no duda un instante de su buena estrella. ¿No ha hecho él caer las estadísticas de la violencia y empujado a la guerrilla a la selva? Para su nuevo mandato, ese que se hace llamar <<mano dura>> quiere ser portador de paz. Su política de desmovilización de paramilitares, apoyada desde este verano, por una ley de amnistía, daría fe de ello.
Este cuadro idílico sin embargo hace toser a más de un colombiano. A la sombra del régimen, lejos de las pantallas de TV, movimientos sociales y ONG alertan, por el contrario, sobre la <<paramilitarización>> en profundidad de la sociedad colombiana. Lejos de desaparecer, las milicias privadas estarían en fase de reciclaje. <<Los paramilitares han colgado sus uniformes y no necesitan ya hacer matanzas masivas>>, explica Nicolas Joxe. <<Unas amenazas, inclusive su sola presencia vestidos de paisanos, bastan para aterrorizar a los que molestan. Ya han dado pruebas de ello>>, resume el reportero franco-colombiano, especialista del fenómeno paramilitar.
Nacido en el Hexágono, Nicolás Joxe se instaló a finales de los noventa en Colombia. Él ha cubierto para Arte, las negociaciones entre el gobierno de la época y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Pero en el 2003, cuando regresa a Colombia tras una breve estadía en Francia, es la otra cara, la menos conocida de la guerra, la que él decide profundizar: la de las milicias de extrema derecha. Esto ha dado “Han hecho callar a un hombre” un documental impactante de 58 minutos, de la cual una versión recortada ha sido presentada por Arte. Luces sobre la cara oculta de la democracia colombiana.
P- Álvaro Uribe presenta sus negociaciones con los paramilitares y el retroceso de la guerrilla como pruebas de su voluntad de establecer la paz por todos los medios.
Estas <<negociaciones de paz>> son una farsa: Desde el 2002, el Estado y los paramilitares han puesto en escena pretendidas <<negociaciones>>, hechas de amenazas de ruptura, y de avances: Este simulacro de conflictualidad tenían un doble propósito: justificar la impunidad de la cual benefician estas milicias y las <<concesiones>> por parte del Estado para obtener la entrega de las armas. Al final de cuentas, la ley de <<Justicia y paz>> votada en junio ha permitido institucionalizar la impunidad (leer más abajo).
P- Su documental tiende a demostrar esos lazos entre el poder político y los paramilitares. ¿De qué naturaleza son éstos lazos?
Hay una complicidad activa del Estado – los <<paras>> benefician de la custodia del ejército – y otra pasiva- sus crímenes no son casi nunca castigados. Para comprender bien estos mecanismos, hay que regresar a los orígenes de estos paramilitares. El primer grupo de este tipo – llamado <<Muerte a Secuestradores>> (MAS) – se constituyó al principio de los años ochenta en la región del Magdalena Medio. Nace de una triple alianza contra la guerrilla, reúne los grandes terratenientes (quienes controlan el poder político local), los traficantes de droga (quienes han invertido sus beneficios en la tierra) y el ejército. Éste había recurrido ya a los escuadrones de la muerte para hacer el trabajo sucio, pero en ese momento nace, en el seno de las fuerzas armadas, la idea de constituir una estructura paralela clandestina que permita combatir con mayor eficacia la contestación armada. Desde el principio, estos grupos de civiles mercenarios llamados de “autodefensa” atacan igualmente a los campesinos acusados de estar al servicio de la guerrilla, y más ampliamente a toda forma de reivindicación social.
Al principio localizado, luego el fenómeno va a extenderse al conjunto del país durante los noventa, bajo el impulso de la oligarquía económica y sobre todo del ejército que se encuentra en posición de debilidad frente a las FARC. En cada implantación paramilitar en una nueva región, el ejército ha tenido el papel de explorador, y ha alojado y transportado a los milicianos. Hoy las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) cubren el país casi por completo. Sus efectivos han pasado de 3 a 4000 hombres a 20.000, según ciertas estimaciones. Lo que las FARC han logrado en 50 años, las AUC lo han hecho en 4 o 5 años. Una expansión inimaginable sin la colaboración de una parte del Estado!
P- Los grupos paramilitares habrían permitido un a modo de <> de urgencia de las FARC
Por supuesto. La acción de las AUC es tanto más eficaz cuanto que es ilegal. La estrategia es conocida: se trata de aislar la subversión cortándola de su pretendida base social. La guerrilla actúa en pequeños grupos móviles, ella necesita a la población para su logística. Perpetrando matanzas, multiplicando atrocidades sobre la plaza pública, los paramilitares obligan a los campesinos a huir. Cuando se habla de más de 3 millones de refugiados internos en Colombia, es de ellos de quienes se trata! Según las organizaciones de defensa de los derechos humanos, los paramilitares son responsables de más del 70% de las violencias cometidas en el país!
Esta estrategia de terror posee una segunda ventaja: propietarios de la tierra, mafiosos y paramilitares, quienes a menudo son los mismos, pueden recuperar adueñarse de las tierras <<abandonadas>>... Asistimos a una contra-reforma agraria que hace de los jefes <<paras>> una especie de señores feudales. Simultáneamente a esta privatización de la guerra, el Estado, con la ayuda de los Estados Unidos, ha emprendido una modernización del ejército. Gracias al Plan Colombia y en particular a los helicópteros americanos, dispone hoy día de una fuerza real de intervención en todo el país.
P- ¿Se tienen pruebas en cuanto a esta estrategia centralizada para fomentar una contra-insurrección ilegal?
No se puede probar que en tal fecha, una reunión en la cima ha tomado tal decisión. Obtener el organigrama de esta asociación mafiosa es imposible. Si incluso la justicia colombiana no indaga, ¿cómo lo haría un simple periodista o una ONG? Es extremadamente peligroso. Sin embargo, no tengo la menor duda que una reunión tal tuvo lugar y que los Estados Unidos estaban al corriente.
Se tienen muchas pruebas parciales. Se sabe que los primeros paramilitares fueron formados por los antiguos servicios secretos israelíes. Se ha establecido también que generales han estado implicados en asesinatos o matanzas. Y no faltan los testimonios, especialmente de ex -militares o de policías, sobre el alojamiento de <<paras>> en los batallones o su traslado por el ejército hacia los terrenos que se han de <<limpiar>>.
P – Si el ejército dirige estas milicias, cómo explicar que se censen combates entre militares y <>...
Hay poquísimos. Se ha asistido a enfrentamientos entre el ejército y ciertas disidencias de las AUC,¡ con el apoyo de estos últimos! El gobierno afirma que de 5 – 600 paramilitares están detenidos en las prisiones del país. Un capitán de la policía me explicó una detención a la que él asistió: después de tres matanzas cometidas en su región, un general de brigada estaba un poco bajo presión. Los paramilitares entonces reclutaron 50 campesinos. Un mes más tarde, el ejército les caía encima y detenía a esos 50 desgraciados.
¡Cuidado: eso no quiere decir que todo el Estado está paramilitarizado! Hay policías y militares que intentan hacer su trabajo honestamente. Pero la mayor parte del tiempo, son marginados, amenazados, obligados a la dimisión o al exilio.
P-¿Cómo explica que jefes paramilitares sean buscados por la justicia, de Estados Unidos especialmente?
Hay que comprender que el paramilitarismo es de esencia mafiosa. Éste se ha instalado con el apoyo de los carteles de Medellín y de Cali, estando ellos mismos en conflicto con la guerrilla. Veinte años más tarde, esta estructura político – militar es el principal cartel da la droga en Colombia. Todas las rutas de la cocaína en dirección de Panamá o las vías marítimas están bajo su control. Se habla a menudo de vínculos de la guerrilla con el tráfico de droga. Es verdad: controla zonas de cultivo de coca y trafica a su escala. ¡Pero es irrisorio comparado con lo que hacen los paramilitares! Todos los jefes de las AUC que <<negocian>> con el Estado son en efecto narco-paramilitares, traficantes quienes, al ponerse al servicio del ejército, han adquirido una legitimidad política y la posibilidad de tener una amnistía y de trabajar tranquilamente.
Es este carácter mafioso lo que les vale para ser perseguidos en Colombia por agentes de la DEA (Fuerza anti-droga estadinense, ndlr). Lo que no quiere decir que el Pentágono o la CIA tenga interés en desmantelar una estructura que ellos mismos han suscitado .............
P – ¿El verdadero objetivo de las negociaciones sería entonces la impunidad?
Con la ley votada en junio, los paras han obtenido lo que querían: la garantía de que no serían extraditados. Lo peor, serían condenados a dos o tres años de “prisión” que cumplirían en granjas.
Pero la amnistía va más allá. Pues los <<paras>> no han sido más que ejecutores. Al cerrar sus expedientes, los comanditarios de dos décadas de crímenes serán también blanqueados.¡ Es una auto amnistía!
P- ¿La desmobilización de los <> puede reducir la violencia contra los civiles ?
Es un verdadero problema. Desgraciadamente se puede dudar de ello. Cuando un frente de 200 hombres entrega las armas, ¿quien prueba que paralelamente no se reclutan otros nuevos? Si el Estado quisiera combatir este fenómeno, se habría atacado a las finanzas de los paramilitares. Ahora bien, la estructura mafiosa no ha sido atacada de manera alguna por la ley de amnistía. La única cosa de la que estamos seguros es de que aún sin uniformes, las organizaciones paramilitares siguen ejerciendo el control social por medio del terror. Los <<paras>> son reciclados en las <<agencias de seguridad>> o se convierten en delatores integrados al ejército. En esta nueva fase, los bloques militarizados no son tan necesarios. Las amenazas bastan para disuadir o desplazar a los que molestan.¿Han dado pruebas de ello! Si fuera necesario, algunos asesinatos seleccionados serán disfrazados como si fueran de derecho común.
P- Varios países sur americanos han conocido un terrorismo de Estado. Pero el nivel de violencia alcanzado en Colombia hace de ella un caso único. ¿Por qué?
El fenómeno está profundamente arraigado allí. En los demás países, la eliminación de los movimientos subversivos quedó circunscrita a períodos relativamente cortos. Después del golpe de Estado había un baño de sangre. Como en Argentina, donde 30.000 personas fueron asesinadas en cinco o seis años. En Colombia no ha habido ruptura legal. La guerra dura desde hace cincuenta años y allí la guerrilla es más poderosa que en cualquier otra parte.¡ De hecho Colombia vive un golpe de Estado permanente!
Ese país vive en una completa duplicidad. Por un lado, tenemos una fachada democrática, con discursos legalistas, libertades formales, una prensa libre y una pequeña oposición legal. Por el otro, presenciamos una guerra sucia extremadamente mortífera, en que la violencia es un instrumento banalizado de regulación de los conflictos. ¿Le molesta un sindicalista? Haga una llamada a los <<paras>> diga que es un rojo y se lo quitan a usted de encima.¿ Algunos indígenas tienen tierras que usted desea? Asesinemos a sus jefes, y ellos se juntarán con los millones de desplazados....
-- ¿Según Usted, cómo se puede salir de tal engranaje?
Es preciso descalificar la política colombiana a nivel internacional, romper la caricatura que presenta a un Estado débil atacado por todas partes, una <<democracia contra el terrorismo>>. La presión internacional debe obligar a las autoridades colombianas a romper con los paramilitares y a entablar negociaciones con la guerrilla. Es la única alternativa a la vía militar actual que corre el riesgo de prolongar todavía la guerra cincuenta años más.
"LA SEXTA DIVISION" TIENE UN BUEN POVENIR POR DELANTE Severas, las acusaciones hechas por Nicolás Joxe contre el Estado colombiano son, sin embargo, ampliamente corroboradas por las dos grandes organizaciones internacionales de derechos humanos. En 2001, un documento de Human Right Watch consagrado a los paramilitares y titulado “la sexta división”, referente al ejército colombiano el cual cuenta – ustedes ya lo han comprendido- oficialmente cinco... Desde eso nada ha cambiado. En agosto último, la ONG estadounidense denunciaba en un nuevo informe la “colusión del gobierno” con las organizaciones supuestamente clandestinas y que “disponen hoy de un poder incalculable”. Un poder construido sobre cuatro pilares: una fortuna considerable obtenida por la violencia y la droga, una gran influencia política local y nacional, el apoyo de una parte de las fuerzas de seguridad y la impunidad judicial. El análisis es compartido por Amnesty International. La organización británica rechaza además el discurso triunfalista del presidente Uribe. Pues si el número de homicidios imputados a los <<paras>> está en retroceso, las exacciones cometidas directamente por el ejército aumentan... En cuanto a las amenazas y a los desplazamientos forzosos, siguen siendo elevados. Más vale decir que el proceso de “desmovilización” de los paramilitares deja a Amnistía perpleja. La ONG entonces decidió indagar en Medellín, segunda ciudad del país y bastión del temible Bloque Cacique Nutibara, el cual había tomado el control de los barrios populares con la ayuda de la policía y del ejército. Una vez “aseada” la zona, 860 hombres del Bloque – los otros habían sido transferidos a los pueblos – participaron en directo a la TV en la primera ceremonia de desmovilización al final del “proceso de paz”. Ahora bien, según los investigadores de Amnesty, numerosos pretendidos milicianos “desmovilizados” eran extras. Más grave aún: no sólo los paramilitares continuan hoy por hoy su trabajo de intimidación en los barrios, sino que la colaboración de éstos con las fuerzas de seguridad ha sido reforzada. La única diferencia, los <<paras>> se muestran más discretos, ¡camuflados detrás las agencias de seguridad o de las bandas criminales! Para la ONG, está claro que el “paramilitarismo, en Medellín como en otras partes, no ha sido desmantelado, solamente reinventado”. Una “parodia”, cuyo objetivo final pone en tela de juicio.... (BPZ)