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Colombia acusó ayer domingo a la mayor guerrilla izquierdista de jugar políticamente con 63 rehenes que mantiene secuestrados y de rechazar un acuerdo con el gobierno del presidente Álvaro Uribe, para inclinar a los electores hacia otros candidatos en plena campaña política.
Se trata de la más reciente recriminación por parte del gobierno a través del alto comisionado para la paz, Luis Carlos Restrepo, contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), guerrilla a la que le ratificó que está dispuesto a un encuentro cara a cara para tratar el tema.
"Quienes sí pretenden combinar acuerdo humanitario y elecciones son las FARC, buscando que el gobierno pague un costo político por el prolongado cautiverio de los secuestrados", dijo Restrepo en una declaración publicada en la página de internet http://www.altocomisionadoparalapaz.gov.co/.
"Obsesionadas como están, por desprestigiar al presidente Uribe, dicen ahora que con él no habrá acuerdo, como una forma de inclinar a los electores hacia otros candidatos", agregó.
Uribe, un abogado de 53 años que ha hecho de la recuperación de la seguridad y de la lucha contra la guerrilla sus principales logros de gobierno, buscará su reelección en mayo próximo, después de que la Corte Constitucional aprobó en 2005 una enmienda que introdujo esa figura.
En 1998, las FARC fueron decisivas en la elección como presidente de Andrés Pastrana cuando dijeron que con el entonces candidato era posible llegar a un acuerdo de paz, situación que no se dio después de tres años de fallidos diálogos.
La semana pasada las FARC acusaron a Uribe -favorito para ganar la elección presidencial- de haber lanzado al despeñadero una propuesta de España, Francia y Suiza para crear en una zona de 180 kilómetros cuadrados, un área para negociar el acuerdo humanitario.