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Humoristas franceses lanzaron este lunes en París, una semana de apoyo a Ingrid Betancourt y a todos los secuestrados de Colombia.
Los humoristas Laurent Ruquier, Raphaël Mezrahi, Pierre Palmade, Anne Roumanoff especialmente, han animado esta velada bautizada “risas contra las lágrimas”
« Durante todo este tiempo, hemos aprendido a cohabitar con la tristeza pero no queremos perder la alegría de vivir, a la manera del pueblo colombiano que no pierde la sonrisa a pesar de las lágrimas”, comentó Astrid Betancourt.
Al acercarse el cuarto aniversario del secuestro de la antigua candidata de los Verdes a la Presidencia de Colombia, el mensaje del comité de apoyo y de la familia es doble:
-« Pedimos en primer lugar que el gobierno colombiano no retroceda y que continúe aceptando “la proposición internacional del intercambio humanitario”, explicó.
- Segundo, « consideramos que la respuesta de las FARC a esta proposición no ha sido negativa y que esperan las elecciones de mayo para pronunciarse”, continuó Astrid betancourt.
Además, leyó un mensaje recibido del ministro de Asuntos Exteriores Philippe Douste Blazy quien debe recibir a la familia de Ingrid Betancourt esta semana. “Ustedes saben que las autoridades francesas, al más alto nivel, han reaccionado desde el momento del secuestro de nuestra compatriota, el 23 de febrero del 2002 y no han dejado, desde entonces, de proseguir en sus esfuerzos”, afirma el ministro, quien estuvo en Colombia a fines de enero. “En cuanto a mí, he dado prioridad absoluta al objetivo de traer de nuevo entre nosotros a Ingrid Betancourt. Trabajo en ello sin descanso, igual que a la liberación de los otros rehenes”, evocando la suerte de la franco-colombiana Aida Duvaltier, quien ha fallecido después de 7 años de cruel cautiverio en Colombia.
Para el capitán Julián Guevara, la guerra ya terminó. La semana pasada, su familia supo de su muerte, después de meses de incertidumbre. Este policía estaba desde hacía siete años y tres meses retenido por la guerrilla marxista de las FARC. Y hacía parte de los 58 secuestrados quienes, como Ingrid Betancourt, esperaban en la jungla un acuerdo humanitario entre el gobierno y los rebeldes que permita su liberación.
La muerte del capitán, víctima de una enfermedad que se lo habría llevado en cuatro días, según la guerrilla, ha recordado al país la urgencia de una negociación. “Si su desaparición puede llevar a los dos campos a entenderse, ésta no habría sido en vano”, ha afirmado su madre en Bogotá el domingo 19 de febrero.
El año 2006 es un año electoral en Colombia. En marzo, el país elegirá su Congreso y en mayo su presidente. Un escrutinio en el que el actual jefe de Estado Álvaro Uribe pretende un segundo mandato, y que la mayor parte de las encuestas avanzan como ganador.
El esfuerzo de guerra, apoyado por Washington, cuesta caro al país
En estas condiciones, la guerrilla rechazará sin duda dar la menor ventaja a aquel que había jurado “destruirla”, cuando llegó al poder hace cuatro años. Por su lado, el presidente, para asegurarse su reelección, resultados militares: La captura de un jefe rebelde, o una victoria aplastante en el terreno.
El esfuerzo de guerra, apoyado por Washington, cuesta caro al país. En hombres sobre todo . La utilización por parte de las FARC de minas antipersonas, sembradas en casi la mitad del territorio, ha frenado el avance de las tropas. En cuanto a un supuesto “repliegue estratégico” de los guerrilleros, es historia antigua.
Después de haber jugado durante mucho tiempo al escondite en las montañas, los rebeldes replican al avance de los soldados, con un armamento modernizado. En el suroeste del país campamentos rodeados de trincheras equipadas de lanza cohetes les permitió en abril último, una de las más grande ofensivas lanzadas desde el principio contra el presidente Álvaro Uribe .
Nada se ha empezado todavía con el ELN
Tantos elementos que hacen pensar que la guerra en Colombia está lejos de terminar, y que el aniquilamiento prometido por el presidente es una quimera. “Aún si ciertas rutas de la guerrilla han sido cortadas, estos resultados no son proporcionales al sacrificio hecho por el país, explica el experto militar Alfredo Rangel. Capturar a los jefes de la guerrilla en un terreno tan vasto y difícil es casi imposible.
Los opositores de Álvaro Uribe estiman que solo una negociación de paz, que podría debutar con la liberación de los rehenes, permitiría al país salir de cuarenta años de conflicto. Cierto, el presidente a enganchado el desmantelamiento de las AUC, tropas paramilitares de extrema derecha, de las cuales 20.000 combatientes han entregado las armas desde el 2003. Intenta también acercamientos, en Cuba, con el ELN, la segunda guerrilla del país.
Pero en ambos casos las críticas son numerosas. L’ONU ha reprochado recientemente al Estado su indulgencia exagerada hacia los escuadrones paramilitares, que han beneficiado durante dos décadas de la complacencia del ejército para eliminar a sus enemigos, a menudo civiles, acusados de flirtear con los rebeldes.
Y nada se ha iniciado realmente con el ELN. “Los supuestos avances del presidente, que sea para los rehenes, o para las discusiones de paz son para la galería”, afirma el antiguo negociador Álvaro Leyva, quien promueve la idea de un acuerdo humanitario.
Sólo la presión internacional, particularmente de Francia y Suiza, muy comprometidas en favor de un acuerdo humanitario entre las dos partes, y tal vez una sacudida de la opinión colombiana, podrían cambiar las cosas.