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El conflicto interno ha desplazado cerca de tres millones de personas en los últimos diez años, según un informe de la Iglesia y de una ONG. Las guerrillas de extrema izquierda y los paramilitares de extrema derecha han sido señalados como los principales responsables de este drama humanitario.
El informe titulado “Desafíos para construir una nación. El país frente al desplazamiento, al conflicto armado y a la crisis humanitaria 1.995-2.005” ha sido elaborado por la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) y por la organización no gubernamental CODHES (Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento- Oficina de Consultas para los Derechos Humanos y el Desplazamiento).
Mientras que el gobierno colombiano evalúa a 1.772.000 el número de personas desplazadas durante la última década, el informe eleva a 2.942.842 el número de colombianos refugiados dentro de su propio país desde 1.995. “Los desplazamientos forzosos individuales y unifamiliares constituyen el más grande porcentaje, lo que influye sobre la invisibilidad del problema, ya que la respuesta tiende a concentrarse sobre los desplazamientos masivos”, explica el informe.
« Un promedio de 300.000 personas son desplazadas cada año » en Colombia, se trata de un « problema estructural » que no se desacelera, según el presidente de la CODHES, Marco Romero, con ocasión de la presentación del informe en Bogotá.
Según el informe, « las guerrillas y los grupos paramilitares son los principales autores de las expulsiones de la población en Colombia”. La CEC y la CODHES les atribuyen al menos el 70% de los casos de desplazamientos forzosos.
Las tierras abandonadas por los colombianos desplazados desde 1.995 se estiman en unas 4,8 millones de hectáreas. “El desplazamiento forzoso afecta principalmente a los minifundios, lo que sugiere procesos violentos de concentración de la propiedad de la tierra” precisa el informe
Recordando que los desplazamientos forzosos son « infracciones al derecho internacional humanitario », el informe estima que la impunidad de sus autores “ facilita diversas formas de violencia como mecanismo de control de territorios, de la población y de los recursos”.
El informe subraya que « los pueblos indígenas y las comunidades afro-colombianas están entre los grupos de población que más han sufrido con el exilio y el despojo”.