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Las FARC agradecieron hoy las gestiones del presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, acusaron al gobernante de Colombia, Alvaro Uribe, de ser 'la traba' para un intercambio de rehenes por guerrilleros presos, e insistieron en el retiro de tropas de una zona del país.
'Buenas las intenciones del Gobierno francés. Loables y sanas.
Pero intercambio es intercambio, estos son los suyos y estos son los míos', señalan las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en un escrito divulgado en la agencia Anncol, mediante la que suelen difundir sus comunicados.
Al añadir que 'es lo que se puede entender en los convenios internacionales sobre el tema' del canje, las FARC reiteran que 'para ello se necesita un espacio adecuado', con la llamada desmilitarización de las localidades de Florida y Pradera (suroeste) 'por 45 días'.
La gestión internacional de mediación, indican, 'no debe convertirse en favores, al uno o al otro bando en disputa, así se pierde la credibilidad y confianza de una de las partes'.
La organización rebelde subraya que 'Alvaro Uribe no está interesado en este sencillo acto humanitario' y señala que 'su visión esta signada por el rescate violento de los retenidos'.
Acusa al gobernante de que 'su más reciente 'proeza'' fue 'llevar a la muerte a once de los doce diputados (regionales del Valle del Cauca) retenidos por las FARC', en relación a los parlamentarios que murieron en junio pasado mientras estaban cautivos de esa guerrilla, que sostuvo que fallecieron en un 'fuego cruzado'.
El presidente Sarkozy se dirigió anoche, en un mensaje por televisión, a los secuestrados y al jefe y fundador de las FARC, Pedro Antonio Marín, alias Manuel Marulanda, o 'Tirofijo', y recordó su compromiso de trabajar por una solución humanitaria en favor de los secuestrados.
En el mensaje a 'Tirofijo', Sarkozy le pide 'solemnemente que libere a Ingrid Betancourt y no haga pesar sobre su conciencia el riesgo que significaría su desaparición'.
Además de Betancourt, que tiene también nacionalidad francesa, las FARC tienen en su poder a tres estadounidenses contratistas del Pentágono, a decenas de políticos, soldados y policías, algunos secuestrados desde hace diez años, que pretenden intercambiar por unos 500 de sus guerrilleros presos.