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El anuncio de la guerrilla colombiana FARC de liberar a tres rehenes busca poner contra las cuerdas al presidente Alvaro Uribe, pero también responde a la creciente presión internacional que les pide materializar el canje ante el grave estado de salud de los plagiados, según analistas.
Los rebeldes anunciaron el martes que ordenaron la liberación de tres de los cautivos: Clara Rojas -fórmula vicepresidencial de la también rehén Ingrid Betancourt- y su hijo nacido en cautiverio, así como la ex congresista Consuelo González, como un gesto hacia el presidente venezolano Hugo Chávez.
Al mismo tiempo, la guerrilla rechazó la propuesta de una "zona de encuentro" formulada a comienzos de diciembre por Uribe para negociar directamente el canje.
El anuncio es un gesto que hacen las FARC para decir que "si no hay voluntad interna para negociar el canje, ellos pueden pactar la liberación de rehenes con Venezuela, Francia o Estados Unidos directamente", dijo León Valencia, de la fundación privada Nuevo Arco Iris, especializada en el conflicto colombiano, a la AFP.
Según Valencia, analista político y ex miembro de la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), las FARC "buscan hacer quedar mal a Uribe", al resaltar el papel que Chávez cumplía como mediador.
Pero al mismo tiempo "muestra que sienten presión de la comunidad internacional, tanto por las manifestaciones como por las condiciones de salud de los rehenes, especialmente de Betancourt. Saben que si no negocian pronto, se arriesgan a quedarse sin esa valiosa carta de negociación", añadió.
La grave situación de los rehenes quedó en claro el 30 de noviembre con la divulgación de fotografías, videos y cartas de 16 de los plagiados, incluidos la colombiano francesa Ingrid Betancourt y tres estadounidenses.
En especial, la conmovedora foto de una Betancourt lánguida y silenciosa multiplicó los llamados, especialmente del gobierno de Francia, para que se busque una rápida salida al drama de los rehenes.
Fernando Giraldo, politólogo de la Universidad Javeriana, destacó que con la decisión de liberar a tres rehenes las FARC "por primera vez están reaccionando a la presión internacional".
"Eso es positivo porque abre la posibilidad de que sigan actuando así, pero indudablemente le corresponde ahora al gobierno hacer un gesto y demostrar que está dispuesto a avanzar. En eso, los rebeldes hicieron una jugada maestra", señaló.
El también ex ministro y director del Instituto de Estudios sobre la Paz (Indepaz) Camilo González consideró importante la "internacionalización" que el tema de los rehenes ha sufido en el último periodo.
"El factor que está modificando las cosas respecto a la situación de los rehenes en Colombia es la internacionalización", señaló, recordando los mensajes de Francia pidiendo agilizar el canje, la creciente oposición de sectores de Estados Unidos a un rescate militar y la decisión de Chávez de mantenerse en el juego.
"A Uribe se le ha cerrado la capacidad de juego. Todos le piden ser más flexibles", anotó.
El presidente colombiano suspendió a fines de noviembre la mediación que había encomendado en agosto a Chávez para buscar el canje de al menos 45 rehenes en poder de la guerrilla por 500 rebeldes presos.
Luego, Uribe dijo que buscaría salidas al tema del cautiverio con la participación internacional y evocó incluso la posibilidad de un mayor involucramiento de Francia.
Pese a todo, Camilo Gómez, ex comisionado de paz del gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002) durante unas frustradas negociaciones de paz con las FARC, considera que ahora, tras el anuncio de las liberaciones, "hay que pecar de optimista más que de pesimista".
De todas formas, "es un camino que no sabemos qué tan largo puede ser", agregó.