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El acuerdo humanitario ha sido tema recurrente desde hace años en el país. Sin embargo, pocas veces se habla de cómo aplicarlo, para qué sirve y quiénes serían sus protagonistas si se concreta esa posibilidad. Hablan los expertos.
La más clara luz de esperanza para los familiares de las personas secuestradas por las Farc la encendió el Gobierno esta semana.
En efecto, el anuncio del presidente Álvaro Uribe de aceptar la desmilitarización de 180 kilómetros de la cordillera Central, en los alrededores de la población de El Retiro, Valle del Cauca, para dialogar con las Farc sobre el intercambio humanitario es el paso más importante en el camino que debe llevar a la libertad de quienes están en poder del grupo guerrillero.
Lo que muchos se preguntan es qué sigue ahora en este proceso, en el caso que las Farc también avalen la propuesta formulada por los gobiernos de España, Francia y Suiza.
Alfredo Rangel, director de la Fundación Seguridad y Democracia, explicó que en el caso de Colombia lo primero que se debe hacer para cristalizar un eventual acuerdo humanitario es que el Gobierno deje muy en claro que sus motivaciones son estrictamente humanitarias.
“Por lo general, las partes acuerdan una desmilitarización y declaran una tregua en fechas determinadas. También se acuerda la compañía de testigos neutrales como la Cruz Roja, que verificará el estado de salud de los prisioneros liberados”, dijo Rangel.
En ese sentido, para Rangel, la propuesta hecha por España, Francia y Suiza el pasado miércoles es muy completa.
“Esta iniciativa da cuenta de los requerimientos procedimentales que se necesitan: una zona con anillos de seguridad, corredores de entrada y salida, y presencia de la Cruz Roja para garantizar el movimiento de los grupos irregulares”, opinó.
Ángela Giraldo, familiar de uno de los doce diputados de la Asamblea del Valle, secuestrados hace más tres años, asegura que aparte de los negociadores, habrá otros protagonistas. Uno de ellos será la Cruz Roja Internacional, encargada de la logística y el transporte de los guerrilleros y secuestrados. Además, habrá un “cuarto de al lado”, que estaría integrado por los facilitadores internacionales, la Iglesia, la sociedad civil y, por supuesto, los familiares.
“Los familiares estaríamos en acompañamiento permanente como impulsores del proceso y garantes de un ambiente de confianza. Pero no es conveniente que intervengamos en algún aspecto directo de la negociación, pues existe un compromiso emotivo que obstaculizaría las cosas en lugar de facilitarlas”, aseveró Giraldo.
Augusto Ramírez Ocampo, por su parte, consideró que la dinámica del acuerdo humanitario no será con un acto masivo en un solo lugar del país, sino que operaría en forma similar al proceso de desmovilización de los paramilitares.
“Las Farc alegan que tienen a quienes llaman ‘retenidos’, dispersos en muchos sitios de Colombia e incluso escondidos en la frontera con países vecinos. Entonces, sería muy complicado juntarlos a todos. Por eso, una solución sería hacerlo en varias poblaciones como escenarios, luego de concretar en las negociaciones un texto que las reglamente”, dijo el ex canciller Augusto Ramírez Ocampo.
Los negociadores. Desde hace más de un año el Gobierno Nacional dispuso que su único negociador del acuerdo humanitario sería el alto comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo. A su turno, las Farc encomendaron esa labor a ‘Fabián Ramírez’, ‘Carlos Alberto Lozada’ y ‘Felipe Rincón”.
De acuerdo con los analistas, los negociadores sólo estarían decidiendo los casos de los políticos, militares y policías secuestrados.
El tema de Thomas Howe, Marc Gonsalves y Keith Stannsen, los tres contratistas secuestrados por las Farc el 13 de febrero de 2003, tendrá que manejarse directamente entre el Gobierno de los Estados Unidos y las Farc.
Analistas consideran que la pretensión de los guerrilleros será entregarlos a cambio de los extraditados Ricardo Palmera, alias ‘Simón Trinidad’, y Anayibe Valderrama, alias ‘Sonia’.
Según los especialistas, no se puede determinar una lista exacta de los subversivos encarcelados que serían objeto del intercambio humanitario.
Sin embargo, todos coinciden en algo: serían mandos medios y combatientes rasos que no tengan ningún tipo de proceso pendiente por delitos atroces o crímenes de guerra. En este caso se aplicaría una amnistía, pues serían liberados y suspendidos todos los procesos judiciales en su contra.
Qué es un acuerdo humanitario. Los familiares de los secuestrados en poder de las Farc han depositado su esperanza en estas escuetas palabras: “Las partes en conflicto harán lo posible por poner en vigor, mediante acuerdos especiales, la totalidad o parte de las otras disposiciones del presente convenio”.
¿La razón? Esta frase, consignada en el artículo III común de los Protocolos de Ginebra (considerados “el manual de juego” de las Naciones Unidas para humanizar la guerra) es la semilla legal que permite el nacimiento del acuerdo humanitario.
Pero a pesar de que el concepto se ha convertido en una especie de “lugar común” entre especialistas, académicos, funcionarios de Gobierno y líderes de opinión, pocas veces se habla de su real significado o su aplicación en este país.
En pocas palabras, un acuerdo humanitario es la posibilidad libre que tienen las partes en combate de establecer “fronteras comunes” que permitan respetar y proteger a las personas que nada tienen que ver en el conflicto, o están en desventaja, así como a los bienes que deben ser resguardados del fuego cruzado (hospitales y acueductos, por ejemplo).
Según especialistas de la Iniciativa de Mujeres por la Paz (IMP), los acuerdos humanitarios son “resoluciones concertadas por las partes que intervienen en un conflicto armado para comprometerse a cumplir disposiciones del DIH, o para desarrollarlas de manera más favorable”. Un acuerdo humanitario, además, no implica ni una negociación formal, ni un cese total de hostilidades.
Este tipo de procesos no sólo se utilizan para liberar secuestrados, pues sus objetivos pueden ser muy variados: “Abolir conductas o prácticas utilizadas por los combatientes y prohibidas por el DIH, facilitar la aplicación de las disposiciones que regulan la asistencia y protección a las víctimas del conflicto armado y establecer mecanismos que garanticen el cumplimiento de los compromisos”, señala la IMP.
Para el ex ministro Ramírez Ocampo, quien ha estado presente en diversas comisiones de facilitación fuera y dentro de Colombia, se puede hablar de dos posibilidades de acuerdo en este país: la liberación de secuestrados y el desminado de varias zonas en el campo, punto que ha sido recurrente con el grupo armado ilegal ELN.
En la historia. Para la especialista Jhael Quiroga, “los acuerdos humanitarios son tan antiguos como la propia guerra. Desde siempre, en medio del más cruento enfrentamiento, las partes han acordado pausas y treguas para recoger los cadáveres del campo de batalla, atender a los heridos o intercambiar los prisioneros”.
En un documento divulgado el año anterior por la Fundación Seguridad y Democracia, se recuerda que muchos estados han realizado este tipo de acuerdos para liberar rehenes, tal como sucedió durante las dos guerras mundiales, en las de Corea y Vietnam, y en los conflictos de El Salvador y palestino-israelí.
En Colombia ya se registraron dos intercambios humanitarios. En el Gobierno de Ernesto Samper, en 1997, más de 60 soldados secuestrados por las Farc durante un ataque a la base militar de Las Delicias, Putumayo, recuperaron su libertad en Cartagena del Chairá a cambio de un número similar de guerrilleros presos en cárceles colombianas.
Durante la administración de Andrés Pastrana se presentaron dos intercambios humanitarios entre secuestrados militares enfermos por guerrilleros presos. La imagen en televisión de los subversivos uniformados y con fusiles listos para volver al monte una vez lograron su libertad hizo endurecer, en plena campaña presidencial y con el proceso en el Caguán en crisis, el discurso del candidato Álvaro Uribe al respecto.
Aumenta respaldo
El Comité Internacional de la Cruz Roja, Cicr, anunció que está dispuesto a intervenir en el intercambio humanitario entre el Gobierno colombiano y la guerrilla de las Farc, propuesto por Francia, España y Suiza. “Tras la propuesta presentada el 13 de diciembre por los gobiernos español, francés y suizo, la delegación del Cicr en Colombia renueva su disposición de apoyar la búsqueda de mecanismos apropiados para obtener la liberación de rehenes, así como militares y policías detenidos”, indicó el organismo humanitario.
De acuerdo con la propuesta de la comisión internacional, para adelantar las conversaciones entre el Gobierno y las Farc la zona debe ser despejada militarmente y quedará bajo la vigilancia de 40 delegados extranjeros quienes estarían presentes allí siete días antes y siete después de la reunión.
En sus propias palabras
“El planteamiento hecho por los países de la comisión internacional es bueno y muy completo. Esperamos que las Farc acepten esta nueva propuesta como lo hizo el Gobierno, para tener pronto con nosotros a nuestros familiares”: Fabiola Perdomo, vocera de familiares de diputados secuestrados.