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El máximo jefe de las autodefensas encabezó la entrega de armas de 1.425 paramilitares del Bloque Catatumbo.
"El hombre que les habla sepultó al comandante victorioso de ayer. Ahora, nace el amigo y el compatriota. Fui convencido por la creencia cristiana", dijo Mancuso en un emotivo discurso de 38 minutos en la finca Brisas del Sardinata, en el corregimiento de Campo Dos, en Tibú (Norte de Santander).
Posteriormente, el máximo dirigente de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc) desenfundó su pistola de la pierna derecha y, con cierto aire de ceremonia, como quien es consciente de que está protagonizando un momento histórico, la entregó al alto Comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo.
Luego de entregar su pistola, marca Glott, nueve milímetros, de fabricación alemana, les pidió perdón a Colombia y a Estados Unidos, por los daños que causaron las autodefensas, y a su familia por haberla abandonado.
"Les pido disculpas a mis hijos y a mi esposa por no acompañarlos en los momentos más difíciles", sostuvo Mancuso, quien tuvo que parar tres veces su intervención, cuando se le quebraba la voz y las lágrimas se hacían evidentes en sus ojos.
Durante la ceremonia de desarme, llamó la atención la presencia de Stewart Tuttle, subdirector de asuntos políticos de la Embajada de E.U., en Bogotá, quien se abstuvo de hacer declaraciones sobre cómo debía interpretarse su asistencia al evento. Cabe recordar que contra el jefe máximo de los 'paras' pesan ocho boletas de captura y una orden de extradición del Gobierno estadounidense.
Pese a que el acto de dejación de armas estaba programado para las 10 de la mañana, arrancó a las 11:15, bajo un sol abrasador y con la intervención del Comisionado Restrepo.
"Este es un día histórico para Colombia -dijo-; se trata de la mayor desmovilización que ha ocurrido en el país y ahora los habitantes del Catatumbo tienen la obligación de encontrar su seguridad en las fuerzas del Estado".
Luego de las intervenciones de Restrepo y Mancuso, el líder ideológico de las Auc, Ernesto Báez, con su particular vibrato felicitó a los integrantes del Bloque Catatumbo por haber, según él, dejado invictas las armas en esta región colindante con Venezuela, donde los paramilitares actuaron durante cinco años y siete meses.
"El enemigo guerrillero está vivo, acecha y antes que la guerrilla debe llegar el Estado -aseguró Báez, quien fue aplaudido fuertemente-. La sociedad los espera, nos veremos más adelante en los campos de Colombia, pero sembrando convivencia y paz".
A su turno, alias 'Camilo', comandante del Bloque Catatumbo, también hizo público su arrepentimiento por haberse retirado de las Fuerzas Armadas y haber dejado solos a sus hijos y a su esposa: "No los pude acompañar en tantas ocasiones en las que me necesitaron", dijo este hombre que alcanzó el grado de capitán del Ejército.
Tras las intervenciones del gobernador de Norte de Santander, Luis Miguel Morelli; del obispo de Tibú, monseñor Camilo Castrillón, y del alcalde de Tibú, Bernardo Betancur, los integrantes del bloque Catatumbo entregaron su arsenal.
La OEA registró el ingreso de 60 ametralladoras M60, 905 fusiles, 15 revólveres, 37 pistolas, 32 proveedores, 19 subametralladoras, 603 granadas, 21 morteros y 21 lanzagranadas.
Con la desmovilización, según el Comisionado de Paz, ya se puede hablar de un 20 por ciento de toda la fuerza paramilitar por fuera de la guerra. El próximo turno de desarme es para los bloques Calima y Pacífico, que operan en el Valle. Aunque no hay fecha definida, podría verificarse antes del 15 de diciembre.