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Dos hechos ocurridos en agosto, que nadie denunció ante las autoridades pero que todos comentan, revelan la delicada situación.
Un joven fue llevado a la fuerza en un taxi por dos milicianos de las FARC y otro se salvó de esa suerte cuando el ejército frustró el secuestro y capturó a los perpetradores.
El concejal Oberto Pestrana del pueblo de Saravena, a unos 350 kilómetros al nordeste de Bogotá, dijo a la AP que al mayor de sus hijos, de 22 años, "lo amenazaron, lo llamaron por teléfono y le dijeron que en estos días se lo iban a llevar" para reclutarlo en las FARC.
Agregó que "ahora lo único que quiero es sacarlos (a sus hijos) de acá, no quiero que sean víctimas de lo que ha pasado con muchas familias" y por eso les busca destinos fuera del departamento de Arauca.
Las razones para temer que las amenazas se cumplirán abundan.
La concejal de Saravena Elizabeth Galeano dijo conocer de cerca el caso de una mujer que "está desesperada" porque las FARC se llevaron a su hijo a inicios de agosto, pero que decidió no denunciar el caso.
El adolescente de 16 años fue sorprendido por dos milicianos de las FARC a seis cuadras de su casa y se lo llevaron en un taxi, sin que desde entonces nadie sepa nada de él, contó Galeano.
La madre teme que si denuncia lo sucedido tomen represalias contra el adolescente, indicó la concejal.
Hace cuatro meses Ramona Pacheco y sus hijas de cuatro y seis años abandonaron su hogar en la zona rural en busca de refugio seguro en Arauquita, un poblado a unos 40 kilómetros de Saravena.
Decidió huir el día en que sus seis hijos varones desaparecieron.
Conocidos le comentaron que a sus hijos los sorprendió la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en la finca en donde trabajaban pero no tiene certeza de si los mataron o los reclutaron.
Por ahora, no planea volver para cerciorarse de qué pasó. "Si vuelvo sólo será porque me gustaría encontrar a mis hijos, aunque sea muertos", dijo Pacheco.
En el municipio de Saravena, las autoridades escolares reportaron la deserción de 90 estudiantes en las últimas semanas por imprevistos "cambios de domicilio" o motivos "desconocidos", lo más probable por el creciente rumor de que las guerrillas reclutan combatientes en la región.
Enclavada en una amplia y calurosa llanura en la que abunda el petróleo, Saravena ha acogido a un centenar de familias que dejaron sus hogares en el área rural por el asedio del conflicto armado. Algunos fueron albergados por familiares pero la mayoría vive en un refugio improvisado en las instalaciones de un colegio.
Hasta hace unos años, los grupos irregulares atacaban constantemente al pueblo, que popularmente llamaban "Sarabomba", y aún se observan edificios en ruinas, pero una aumentada presencia militar y policial limita a los rebeldes y hace la zona urbana más segura.
La situación actual hizo que la Procuraduría de Colombia pidiera al ministerio de defensa tomar medidas para "frenar" el reclutamiento de menores en Arauca.
Según un estudio de la organización Human Rights Watch avalado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, "al menos uno de cada cuatro combatientes irregulares de la guerra civil colombiana es menor de 18 años".
Estadísticas del instituto colombiano de Bienestar Familiar registran que en la última década 2.949 menores de 18 años se desmovilizaron de grupos armados irregulares, de los cuales 1.020 militaban en organizaciones paramilitares de extrema derecha y el resto en guerrillas.
De los 30.000 combatientes paramilitares que entregaron las armas son apenas una mínima porción.
Un video divulgado por el ejército a medios de comunicación locales recientemente mostraba imágenes de un grupo de adolescentes y niños armados que supuestamente son guardaespaldas de Tomás Medina Caracas, conocido como el "Negro Acacio", uno de los comandantes de las FARC en el este del país. El material aparentemente fue hallado en un campamento rebelde abandonado.
Las FARC negaron en un comunicado que reclutasen menores en colegios y "mucho menos obligados o por la fuerza... ésa no es política de la organización... (a la que) se llega voluntariamente".
En la zona se dice que "si se tienen cuatro hijos, uno es para la guerrilla y los otros le quedan a uno", según Víctor Algarra, un campesino que cultiva yuca y plátano.
El jefe militar en Arauca, coronel Juan Pablo Rodríguez, expresó que han implementado operaciones "básicamente por medidas preventivas" para evitar los reclutamientos forzados.
En las afueras de las escuelas de Saravena, a la hora de entrada y salida de los estudiantes, grupos de policías custodian los edificios.
En una de esas operaciones, los militares lograron capturar también a inicios de mes a dos hombres cuando pretendían llevarse a un menor en Puerto Rondón.
Colombia vive desde hace más de cuatro décadas un conflicto armado en el que participan las guerrillas izquierdistas, el ejército y grupos paramilitares de extrema derecha.