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Las autoridades colombianas extremaron ayer las medidas de seguridad para evitar que la violencia enlute la toma de posesión del reelegido presidente Alvaro Uribe.
Ley seca, prohibición de porte de armas aún con salvoconducto, declaración de alerta en el sistema hospitalario nacional, retenes de control de automotores, requisas a parroquianos y prohibición de viajar dos personas en motocicleta son algunas de las medidas adoptadas con motivo de las ceremonias del próximo lunes.
Cerca de 137,000 policías llevan a cabo operativos especiales en las principales ciudades del país para prevenir actos terroristas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que han lanzado una ofensiva en coincidencia con la toma de posesión presidencial.
La Policía instaló 45 puestos de control en Bogotá y, en coordinación con la XIII Brigada del Ejército, otros doce en las zonas de ingreso a la ciudad, en donde son registrados camiones, autobuses de servicio público, taxis y automóviles particulares.
Desde el viernes se intensificó el patrullaje del Ejército en el centro de Bogotá, en donde están las sedes de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, la Alcaldía Mayor, la Catedral Primada, museos y universidades, así como un importante número de otras oficinas públicas y privadas.
La escalada de violencia de las FARC ha ocasionado al menos 30 muertos