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El jefe de estado reconoció que durante la Semana Santa se dedicó a reunirse con sus abogados para entregar las pruebas que lo exoneran de cualquier responsabilidad en esa masacre cometida por los paramilitares en 1.997 en la que murieron 15 personas y fueron rescatados 6 secuestrados, entre ellos un primo suyo.
En una entrevista con la Cadena Radial Caracol, Uribe señaló que quien lo está sindicando de este delito es un delincuente preso y "el país no puede darle credibilidad a una persona con sed de venganza que pretende enlodar el nombre de un ciudadano de bien".
El primer mandatario sostuvo que la acusación asegura que supuestamente él se reunió en Caucasia con Salvatore Mancuso, y los generales Rosso y Ospina para preparar la masacre.
Explicó que la fuerza pública es la que le presta la seguridad desde 1.988 y por ello es muy fácil averiguar de todas sus andanzas, en las que no tiene movimientos reprochables.
Reveló además que quien planteó la posibilidad de un alto tribunal para investigar al presidente de la república, congresistas y magistrados fue el congresista Alberto Núñez Lapeira, tesis que fue esbozada de manera incidental pero nunca discutida o respaldada por alguien.
El presidente de la República criticó el pronunciamiento público de las altas cortes en solidaridad con la Corte Suprema. Dijo que no entiende por qué esa posición si en Colombia nadie está exento de la justicia.
"No entiendo por qué tenían que hacerlo, una solidaridad de cuerpo cuando yo denuncié a un magistrado, Si hay una responsabilidad de un miembro de la justicia, no puede haber solidaridad de cuerpo", explicó Uribe.
El presidente encabeza a esta hora una cumbre de parlamentarios uribistas en la Casa de Nariño para evaluar temas relacionados con la crisis generada por la para-política.