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Decenas de miles de personas marcharon ayer por esta ciudad para expresar su rechazo a un atentado explosivo contra la sede de la policía que dejó un civil muerto y que según las autoridades parece ser el inicio de una nueva ofensiva de la guerrilla de las FARC en Cali.
Bomberos, policías, estudiantes y vecinos se unieron desde las horas de la mañana para recorrer una de las principales arterias del centro de la tercera ciudad más grande del país mostrando pancartas que rezaban “Yo rechazo el terrorismo” y “Muerte al miedo”.
“Estamos aquí para demostrar que Cali está unida y que no tenemos miedo”, dijo a la AP Angelino Garzón, el gobernador del departamento del Valle del Cauca, donde está ubicada la ciudad.
Garzón, junto con el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, y la presidenta del Senado, Dilian Francisca Toro, originaria de Cali, encabezaron la marcha hasta llegar a la sede de la policía que fue golpeada por el atentado con explosivos el lunes por la madrugada y que quedó reducida a escombros. En una gigantesca pancarta donde se leía “Lo que es con Cali es conmigo” cubrió el edificio.
Según el gobierno regional y organizaciones empresariales que convocaron al evento, se trataría de unas las marchas más concurridas en la historia de la ciudad, ya que aseguran que contó con la asistencia de unas 200,000 personas, aunque esa cifra supondría alrededor del 10% de la población total y un fotógrafo de AP en el lugar notó menos concurrentes.
Cali, con unos dos millones de habitantes, sufrió en agosto del 2006 y en febrero de este año atentados similares que han dejado un saldo de cinco policías y tres civiles muertos.
Según las autoridades, la Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) fueron los responsables del atentado perpetrado con un carro-bomba que también afectó decenas de locales comerciales y residencias en esta ciudad, a unos 300 kilómetros al suroeste de la capital. Además, 34 personas resultaron heridas en el atentado.