Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia FARC
La década de los sesentas fue testigo de la conformación del Frente Nacional, un régimen de coalición establecido por los partidos tradicionales con el fin de detener la ola de violencia, ésta, a su vez, generada por las luchas electorales y las fuertes identidades de pertenencia a los partidos. El acuerdo del Frente Nacional tuvo tres antecedentes importantes: a) El acuerdo de Benidorm en 1956, cuyo objetivo fue preparar el retiro de Rojas Pinilla quien había tomado el poder mediante un golpe militar entre 1953 y 1957. b) El Pacto de Sitges, en el que se acordó la participación paritaria de ambos partidos en el Estado y c) el Pacto de San Carlos que aprobó la realización de un referendo para la aprobación de una reforma constitucional en la que se establecía la alternancia de ambos partidos en la Presidencia a partir de 1959 . De esta forma, es posible observar que el Estado colombiano no lograba un nivel total de legitimidad ni de control social pero sí actuar como un actor colectivo en la medida que desarrollaba la política económica y ejercía una represión militar policial del descontento popular. Mientras se dio inicio al Frente Nacional, el Partido Comunista se reunió en su IX Conferencia y estableció el uso de todas las formas de lucha, incluída la vía armada, gracias a lo cual dio sustento político para fortalecer una iniciativa militar insurgente como lo serían las FARC unos años después. Por otra parte, el Gobierno Nacional estableció una política de acción militar para el control de la autodefensa campesina en zonas como El Pato, Marquetalia y Guayabero, también llamadas las “Repúblicas Independientes”. Con esto hechos, en 1964 se conformó el Bloque Sur y en 1966 adquirieron el nombre de Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia FARC. Posteriormente, la ofensiva militar por parte del Gobierno fue contundente hasta casi el exterminio de esta guerrilla en 1968, que tenía problemas de reclutamiento de miembros y se encontraba en un estado vegetativo. Durante 1974 y 1978 se dio un crecimiento lento de su aparato militar hasta que en 1982 ya fortalecidas realizan su VII Conferencia, cuyo propósito plantea operar como Ejército Popular, una mayor expansión territorial y convertirse en movimiento revolucionario mejorando su capacidad operacional y estratégica. También se planteó la necesidad de urbanizar el conflicto armado, dar unidad a sus 48 frentes a través de un corredor entre La Uribe y Venezuela, tomar el control de la Cordillera Central para acercarse a Bogotá. A nivel económico se propuso aumentar su capacidad de financiación, por lo que encontró en el secuestro y la extorsión una alternativa lucrativa. En cuanto a lo social el objetivo planteado fue penetrar el movimiento sindical, universitario y las juntas de acción comunal. Entre 1984 y 1987 se propuso una tregua al conflicto bajo el gobierno del presidente Betancourt, las FARC conformaron junto con otras guerrillas la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar -CGSB- bajo la que pretendieron realizar una convergencia de movimientos revolucionarios para los diálogos de paz en curso, sin embargo, su actividad fue muy precaria. Las FARC continuaron con su participación en el negocio de la coca, las extorsiones y los secuestros. Este período también se caracterizó por un crecimiento insurgente debido a la influencia de la revolución nicaragüense, en el que se buscó la creación de un movimiento político amplio y legal, se amplió el apoyo en el movimiento obrero y se construyeron redes de apoyo y solidaridad internacional. Durante la década de 1980 las FARC pasaron de ocupar zonas de colonización a los ejes económicos regionales; la presencia guerrillera se extendió en lugares donde se conjugaba un alto nivel de necesidades básicas insatisfechas y la debilidad del Estado, como sostiene el analista Fernando Cubides. Sin embargo, los avances de las revoluciones centroamericanas vieron reversados algunos de sus más importantes logros, los procesos de paz fracasaron y las guerrillas perdieron las elecciones cuando se enfrentaron a un segundo mandato electoral posterior a los acuerdos de paz. De otra parte, la estrategia de construcción de frentes políticos perdió su fuerza. Así, el contexto de la década de 1990 fue desalentador para el movimiento insurgente en general, la CGSB se desarticuló rápidamente y el proceso de paz con otras guerrillas finalizó con la conformación de la Asamblea Constituyente y la promulgación de la Constitución Política de 1991. Las FARC organizaron su VIII Conferencia en 1993 donde decidieron retornar a su estrategia de guerra, rechazar las experiencias políticas y las aperturas democráticas e institucionales. Su propuesta se centra en la conformación de un “gobierno de reconciliación y reconstrucción nacional” como estrategia de diálogo con el Estado. De acuerdo con León Valencia, en este período se separa la acción de las FARC y del Partido Comunista debido a las nuevas fuentes de financiación que esta guerrilla adquiere. Para entonces, la organización decide pasar de una guerra centrífuga a una guerra de movimientos, es decir, luego de una mayor expansión militar y confrontación con el ejército y el copamiento de zonas económicas estratégicas su estrategia se orienta hacia: la creación de nuevos frentes y compañías, la formación de una tropa élite, la acción centrípeta en el sentido de atacar grandes bases militares, hacer “bloques de frentes” y urbanizar el conflicto creando las “milicias bolivarianas” para operar en las ciudades. Con esta estrategia militar logran presionar la realización de una mesa de diálogo con el presidente Pastrana, en donde las FARC buscan convertirse en un ejército dejando sus estrategias de guerrilla; en desarrollo de los diálogos se establece una zona sin presencia de las FFMM oficiales para que se realicen las conversaciones, pero fracasan debido a la imposibilidad de avanzar en una agenda sustantiva y se remiten a cuestiones meramente procedimentales. Paralelamente el Gobierno de Pastrana, a través del Plan Colombia, da mayor capacidad de acción a sus tropas mediante la formación de soldados profesionales, la creación de brigadas móviles, la creación de grandes unidades militares, el aumento de la marina y de la aviación, la mejora en técnicas de combate nocturno y la modernización de las comunicaciones. Este fortalecimiento significará una serie de derrotas militares para las FARC durante el gobierno de Alvaro Uribe. Fuente: PIZARRO LEON-GOMEZ, Eduardo. Una democracia asediada. Editorial Norma. Colombia: marzo 2004.
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Esta guerrilla es la más antigua de Colombia, su origen se encuentra en grupos de autodefensa campesina del Partido Comunista organizados como respuesta a la violencia entre los partidos liberal y conservador de los años 1940. En 1964 estas autodefensas deciden conformarse como una guerrilla móvil debido al panorama de cierre político y la imposibilidad de participar en el gobierno para la mayor parte de la población.