COMUNICADO            Miércoles 7 de mayo del 2003-05-08

Fabrice Delloye, a nombre de la familia de Ingrid Betancourt


El pasado lunes 5 de mayo, el presidente colombiano Alvaro Uribe ha tomado la responsabilidad de intentar una operación militar en un campo controlado por las FARC, con el objetivo de liberar los rehenes que detienen. Esta operación no sólo concluyó en un fracaso, pero además provocó el asesinato de 10 rehenes por parte de sus raptores.

La familia de Ingrid Betancourt condena enérgicamente el salvajismo con el cual estos inocentes han perdido brutalmente sus vidas. Sin embargo, recuerda que siempre ha combatido con mucha firmeza la intervención militar destinada a reconquistar los territorios donde se encuentran los rehenes en manos de las FARC. En realidad, la solución armada hace correr riesgos vitales a los secuestrados, como nos lo han recordado trágicamente los eventos de esta semana.

Es, dicho sea de paso, la posición que hemos mantenido desde el mes de agosto del 2002, cuando nos opusimos formalmente a este tipo de escenario que ya había sido contemplado por la administración del Presidente Uribe para liberar a Ingrid.

El tiempo apremia. Mucho tiempo ha sido perdido durante los últimos meses. Cada quien sabe que en el marco de la negociación de un acuerdo humanitario, sólo las dos partes pueden actuar. Las condiciones de apertura de estas negociaciones son conocidas, y esto desde hace más de tres meses. Las FARC piden que las negociaciones se hagan en territorio colombiano, por miembros oficiales de la administración Uribe y que la comunidad internacional participe como testigo y garante de las condiciones de seguridad de estas discusiones.

Francia, a través del Sr. Dominique de Villepin, ha propuesto sus servicios en este marco, desde el mes de noviembre del 2002, durante su visita oficial a Colombia.

El 28 de abril pasado, las FARC han nombrado sus tres negociadores, sólo falta que el Presidente Uribe nombre sus representantes para que puedan ser discutidas las condiciones de la apertura de estas negociaciones.

Qué esperamos? Que los unos envíen escuadores armados y que los otros respondan con una barbarie? Cuántas víctimas inocentes más habrá que llorar para que un diálogo surja?

Llegó la hora de negociar. Las condiciones pueden reunirse rápidamente. 

Hacemos un llamado a cada una de las partes a compartir un espíritu de responsabilidad. Pedimos que finalmente se sienten alrededor de una mesa, la vida de los rehenes depende de ello.


Communiqué :            

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