Laura M. Patin
19/05/2002

Se le reconoce como uno de los lingüistas más importantes del mundo, y además se le cataloga como uno de los diez intelectuales más citados en toda la historia de la humanidad. Se trata del filósofo y matemático norteamericano Noam Chomsky, quien estuvo esta semana en Bogotá para recibir el doctorado honoris causa por parte de la Universidad Nacional de Colombia.

Antes de regresar a su país dialogó con El Espectador sobre diversos temas de actualidad nacional, y en particular sobre uno de los aspectos que mayor controversia ha suscitado en diversos círculos académicos del mundo: el análisis sociopolítico de las relaciones de Estados Unidos con otras naciones y en especial con los países del denominado Tercer Mundo.

P. ¿Cómo evalúa la posición que ha asumido hoy Estados Unidos en cuanto a su lucha contra el terrorismo y su política antinarcóticos?

R. A EU no le preocupa principalmente el tráfico de drogas. Más bien hay un problema interno que tiene EU con el uso de estas sustancias peligrosas. Y la más peligrosa, de lejos, es el tabaco. La siguiente sería el alcohol y mucho menos significativa sería la cocaína. Y quiero decirle que, además, todo el mundo sabe cómo manejarlos. Supongamos el caso del tabaco, que es el más grave, hay casi medio millón de muertes al año producidas por su consumo, no se manejó fumigando los cultivos de tabaco de Carolina del Norte, ni se resolvió enviando escuadrones paramilitares a asesinar a líderes sindicales. Se manejó con programas educativos y de tratamiento.

P. Entonces, ¿realmente cuál es el interés de EU, por ejemplo en Colombia?

R. Es un interés distinto. Son programas que se han llevado durante mucho años y la producción de drogas ilícitas no se reduce. Y el consumo de drogas ilícitas en EU no baja. Allá se entiende perfectamente que la manera de reducir el consumo es con la prevención y el tratamiento. Pero las políticas respecto a las drogas para el caso de Colombia sí tienen consecuencias, como la destrucción de los movimientos sociales, parte del programa general de contrainsurgencia. Por eso se fumiga en el Putumayo pero no en el norte, donde los paramilitares tienen control de la producción de drogas. Y por esta razón es que no se persigue a los bancos norteamericanos que lavan cientos de millones de dólares derivados del tráfico de drogas. En Colombia se trata de un programa de contrainsurgencia. Una política que también tiene consecuencias en EU. Veamos el número de personas que están encarceladas. Para los años 80, el volumen de población encarcelada en los EU se encontraba al mismo nivel comparable que tenían los demás países industrializados. Mientras que hoy está cinco veces por encima del volumen de estos países. Pero esto no tiene que ver con el crimen sino con la utilización de las drogas por quienes se denominan clases peligrosas: negros, hispanos o pobres de EU. Es más una forma de ejercer control social.

P. ¿Cree entonces que la lucha emprendida por EU frente al terrorismo en Colombia es una lucha contrainsurgente?

R. Esto ya se había dado antes del 11 de septiembre. De hecho lleva décadas y no sólo en Colombia. Durante los años 80, por ejemplo, la preocupación principal era América Central, y la posición que se asumía ante el público era que EU se estaba defendiendo ante el terrorismo. Recordemos que la administración del presidente Reagan llegó al poder hace 20 años y proclamó que su principal actividad sería la lucha contra el terrorismo, una “plaga” que estaba implementando una población “depravada” de la civilización. Y que iban a desarrollar esa política en América Central y el Medio Oriente. Y sabemos bien cómo se desarrolló esa guerra: en el Medio Oriente, dándole apoyo y soporte a las principales atrocidades que se hayan llevado a cabo en esa región, y en Centro América, creando la mayor organización terrorista de toda la historia. Al fin y al cabo, EU es el único país que ha sido condenado por la Corte Mundial (The World Court) por terrorismo internacional.

P. ¿Y cómo entender la decisión del Departamento de Estado de certificar al Ejército colombiano en materia de derechos humanos?

R. También se ha dado tradicionalmente. En Guatemala y en El Salvador, durante los años 80, los gobiernos ejercían una política de genocidio. Sin embargo, fueron certificados en cuanto al cumplimiento de los acuerdos y compromisos respecto a los DH. Y el gobierno turco, durante los años 90, fue alabado por su récord en DH y estaban llevando a cabo las peores atrocidades de la década con armamento norteamericano y apoyo diplomático de EU. Y lo mismo es válido para Colombia. Ahora el Congreso norteamericano impone condiciones legislativas a la ayuda norteamericana, de manera que el Gobierno de EU se ve obligado a consultar con las organizaciones de DH antes de darle ayuda a algún país. Y tan sólo durante los últimos meses se han producido informes bastante documentados que se refieren a la participación de militares colombianos en algunas de las peores masacres. No es algo nuevo. Clinton hizo lo mismo. No sólo en Colombia sino también en Indonesia. Tuvieron que encontrar la manera de evadir las restricciones impuestas por el Congreso norteamericano para dar esa ayuda ilegalmente. Y lo mismo pasó en El Salvador, Guatemala y con los contras en Nicaragua. La diferencia ahora es que se da ayuda violando la legislación aprobada por el Congreso. Durante los años 60 se hizo lo mismo, pero entonces no había restricciones legislativas.

P. ¿Cómo se puede entender la decisión de la Unión Europea de no incluir en la lista de terroristas a las Farc?

R. La lista de organizaciones terroristas que ha producido el Departamento de Estado y el Ministerio de Relaciones Exteriores de EU es un chiste. Por ejemplo, Cuba figura como uno de los principales Estados terroristas. Y a pesar de lo que se quiera pensar sobre Cuba, este país no participa en el terrorismo internacional. Más bien, Cuba tiene el récord de ser la principal víctima del terrorismo internacional de los últimos 40 años. Y lo mismo es válido para las demás organizaciones de países que figuran en la lista. De tal forma que Turquía, Colombia, Israel u otros Estados clientes de EU no figuran en la lista porque sus actos de terrorismo son llevados a cabo con ayuda norteamericana. En el caso de la UE, supongo que probablemente están buscando que se dé alguna forma de negociación y que se pueda mitigar el conflicto. Es razonable. Pero si la UE quisiera ser honesta en su listado de terroristas, tendrían que incluir a sus propios gobiernos, a EU, al Gobierno colombiano y a la guerrilla de las Farc.

P. ¿Luego del fracaso de los diálogos de paz, el país puede encontrar opción en la salida militar?

R. Dudo que esto sea lo que piense realmente el pueblo colombiano. Quizá acepten el eslogan, pero vale la pena preguntarse si aceptan una realidad de solución militar que corresponde a asesinatos, desplazamientos, destrucción de los movimientos sociales y de las sociedades campesinas. Es dejar el campo abandonado, destruido, en manos de corporaciones extranjeras y de un pequeño sector de las élites colombianas. Esa es la solución militar, y yo dudo que la mayoría de los colombianos la prefieran. Hay problemas fundamentales y estructurales que son fuente de la larga historia del conflicto colombiano. Y todo el mundo sabe cuales son esos problemas: un país rico con enorme pobreza, unas clases adineradas sin responsabilidad respecto a la mayoría de la población y un sistema político que ha excluido opciones alternas. Aunque hay mucha participación internacional, la mayor parte son cuestiones internas. Y hasta tanto esos problemas no sean tratados de manera seria y diferente a la violencia, todo va a seguir igual. El único enfoque sensato es reducir la violencia con la negociación y tratar los problemas fundamentales.

Chomsky: un crítico del Plan Colombia

En los últimos años, el filósofo y matemático Noam Chomsky se ha convertido en un crítico permanente de las relaciones internacionales entre Colombia y Estados Unidos, y particularmente, frente al controvertido Plan Colombia.

Según Chomsky, Colombia es hoy el principal país receptor de ayuda militar y de asistencia policial de Estados Unidos, pero paradójicamente el país ha sido calificado por su récord de violaciones a los derechos humanos.

El catedrático universitario precisa, además, que esa ambigua política que mantiene Estados Unidos frente a Colombia , se mantiene en momentos en que importantes activistas de derechos humanos continuan saliendo del país bajo amenazas y presiones de muerte.

Particularmente, sobre el Plan Colombia, Chomsky asegura que hace parte de los proyectos militares regionales de los Estados Unidos, y que el país está expuesto a una crisis trágica porque a corto plazo no tiene cómo solucionar sus verdaderos dilemas nacionales.

Noam Chomsky advierte que, adicionalmente, la guerra contra las drogas sólo sirve a intereses privados que coinciden con los principales intereses de la política exterior de EU.