| Las
Farc han privado a sus secuestrados de los momentos más importantes de
sus vidas. Estos son algunos de los casos más dramáticos
La
vida es sólo una. Y suele ser corta para cumplir los sueños que cada
persona se forja. Muchos de los secuestrados que están en manos de las
Farc han dejado enterrados en la selva sus mejores años. Militares que
quedaron cautivos a los 21 años, y están a punto de cumplir 30. Que
sencillamente perdieron allí el preciado tesoro de la juventud. Decenas
de niños que prácticamente no conocen a sus padres, y algunos, a sus
madres. Que apenas habían aprendido a hablar cuando ya sabían el
significado de frases como "prueba de supervivencia, intercambio
humanitario, o despeje". Mujeres enamoradas que han pasado más años
luchando por la liberación de sus maridos, que los que pasaron junto a
ellos. Líderes políticos que han dejado suspendidos decenas de proyectos
colectivos, que, posiblemente, les habrían traído bienestar a sus
comunidades. Carreras truncadas. ¿Cuánto ha perdido el país con estos
secuestros? ¿Cuánto liderazgo y capital humano desperdiciado?
La liberación de estos secuestrados no debe depender de una consulta
popular. El costo humano de este prolongado cautiverio no tiene parangón.
Ni el del grupo de personas que esperan el intercambio humanitario, ni el
de las 3.000 víctimas de secuestro extorsivo que son burdamente trocadas
por dinero. Esa es una razón humanitaria suficiente para que las Farc
recuperen algo del 'honor de la guerra' y los liberen. Y para que el
gobierno no escatime esfuerzos en lograr el acuerdo del que están
dependiendo tantas vidas.
Elkin
Hernández Rivas, Subteniente de la Policía , 7 años secuestrado
A Elkin las Farc lo tomaron como rehén después de un ataque a Paujil,
Caquetá, cuando apenas tenía 22 años. En la selva ha dejado enterrados
los mejores años de su vida. El grado de su hermana Mayerly fue muy
triste sin él. También el viaje a San Andrés, donde su papá y su mamá
conocieron el mar. Cada vez que doña Magdalena prepara sancocho, lengua
en salsa o arroz con leche, sus platos preferidos, sus hermanas no pueden
dejar de pensar en que Elkin sólo come frijoles en la montaña. Hace dos
años bautizaron por fin a Lina María, su sobrina, que esperó durante un
lustro la liberación de su tío para que fuera su padrino. De él
conserva una manilla que no se quita, a pesar de estar desleída por el
tiempo.
John Pinchao, Subintendente de la Policía, 6 años secuestrado
John tenía 24 años cuando las Farc se tomaron a Mitú. Este joven policía,
único varón de su familia, no alcanzó a ver el nacimiento de su hijo
John Alejandro, que ya tiene 8 años. Su sueño de graduarse como contador
público quedó pendiente. Sus hermanas, en cambio, han logrado
convertirse en profesionales. En particular, Jenny, la menor, que estudia
odontología gracias al salario que la Policía les gira cada mes, en
reconocimiento a John, y gracias al cual resuelven sus principales
problemas. Durante este largo cautiverio murieron sus tíos Francisco e
Higinio, y nació su sobrina. En su casa nadie duda que John se sentiría
orgulloso si viera a Rosa, su mamá, participando activamente en la búsqueda
del acuerdo humanitario, en ocasiones acampando en sitios públicos.
Carlos
Barragán, Diputado del Valle, 3 años secuestrado
Carlos se ha perdido la posibilidad de ver crecer a sus hijos, en especial
a Carlos Andrés, quien tenía dos días de nacido cuando ocurrió el
secuestro de los diputados del Valle, en abril de 2002. No estuvo con su
hija Melisa cuando cumplió 15 años y no pudo disfrutar con los triunfos
deportivos alcanzados por Diego, su hijo mayor. Jamás ha pasado un día
de la madre con su actual esposa, Erika Serna. Tampoco pudo despedirse de
tres tíos a quienes quiso mucho y que murieron en estos años. Se perdió
de los logros profesionales de sus hermanos y, en general, el desarrollo
de su familia. Carlos aspiraba a ser senador en este período. Un proyecto
más que tendrá que aplazar.
Enrique Murillo Sánchez, Capitán de la Policía, 7 años
secuestrado
Aunque Enrique ya ascendió a mayor durante su cautiverio, no ha podido
ejercer su nuevo rango. Sus dos hijos, Sebastián y Leonardo, no se
despegan de su foto y rezan por él cada día. La familia celebró la
graduación de Emiliano, su hermano, como comunicador e ingeniero, el
matrimonio de William y el nacimiento de dos nuevas sobrinas. No obstante,
las fiestas no tienen el mismo sabor del pasado y a la tristeza producida
por la ausencia de Enrique se sumó la de la muerte de la tía Socorro.
También viven la nostalgia durante los campeonatos de esgrima a los que
Enrique no ha podido asistir. El ex campeón nacional de este deporte
libra ahora en las montañas la más dura batalla de su vida.
Pablo
Emilio Moncayo, Cabo del Ejército, 8 años secuestrado
La familia de Pablo Emilio está en suspenso. A pesar de que hace
tres años sus padres cumplieron las bodas de plata, aún no se ha
celebrado la fiesta, esperando el regreso de Pablo Emilio. Él es, junto a
Libio José Martínez, el secuestrado que lleva más tiempo en la selva,
pues fue tomado como rehén en la toma del cerro de Patascoy, en 1997.
Este hecho ha cambiado la vida de todos en su familia. Sus hermanas no
pudieron continuar estudiando porque todo el dinero de la familia se gastó
en viajes y salidas buscando noticias sobre su vida y su liberación.
Tiene dos sobrinas a las que no conoce que no han podido ser bautizadas a
la espera de que regrese el tío. Y también tiene una hermanita de un año
y medio que tampoco ha visto en su vida.
Sigifredo
López, Diputado del Valle, 3 años secuestrado
Sigifredo López, de 42 años, no ha podido estar en los años de
adolescencia de sus hijos. Lucas, el mayor, tiene ahora 17 años. Sergio,
15. Sigifredo soñaba con garantizarles su ingreso a la universidad.
Lucas, que quiere estudiar ingeniería de sonido, tendrá que acudir a un
crédito del Icetex. Su esposa, Silvia Nieto, tuvo que buscar un empleo
para seguir sosteniendo a sus hijos, y dejar en vilo la idea que tenía,
junto a su esposo, de crear una empresa familiar. Sigifredo, además, es
el único hijo de doña Nidia, una mujer de 68 años, de quien ha sido el
sostén económico y afectivo. Este político es de Pradera, Valle, y cada
vez que puede, reitera que el despeje de este municipio y de Florida son
viables para el intercambio humanitario.
José
Libardo Forero, Cabo de la Policía, 6 años secuestrado
José Libardo tenía 31 años cuando, el 12 de julio de 1999, fue tomado
como rehén en Puerto Rico, Meta. No ha podido estar con su hija Paola a
la que dejó de 4 años. Su hijo Anderson no ha tenido quién le responda
las preguntas que como adolescente de 14 años le surgen. En cambio, si le
ha tocado responder cada vez que su hermana pregunta cómo era el papá, y
ha tenido que limpiar su nombre cuando los compañeros le dicen que el
cabo Forero es una gallina porque se dejó secuestrar. El plan de comprar
una casita quedó suspendido. Aún viven en arriendo, y se sostienen con
lo que les da la Policía, equivalente al 75 por ciento del salario del
cabo, que de estar en libertad, hoy sería sargento viceprimero.
Luis
Alfredo Moreno , Sargento del Ejército, 7 años secuestrado
La abuela de Luis Alfredo tiene miedo de que le pase lo mismo que a su
esposo Octaviano: que se muera sin volver a ver a su nieto. Todos en su
casa han vivido al vaivén de la frustración por el secuestro de Luis,
ocurrido en Miraflores, Guaviare. Han visto cómo los demás militares
recobran la libertad, pero el nombre de este joven suboficial permanece en
la lista de los rehenes. Su mamá, María Concepción, está cada vez más
enferma. La familia creció. Wilson, el hermano, se casó y tiene un
niño. Paradójicamente, el secuestro ha servido para que Camilo Andrés,
el hijo del sargento, que había permanecido lejos de sus abuelos, se
acercara más a ellos y los busque con frecuencia para saber noticias de
su papá.
Alberto
Quintero, Diputado del Valle, 3 años secuestrado
Por estar secuestrado, Alberto no pudo reunirse con su familia en
la Semana Santa de 2003, cuando murió su hermano Gerardo. El secuestro lo
había deprimido, y quizá contribuyó a su deterioro. Este político de
53 años, soltero, ha sido la columna vertebral de su familia. Según sus
planes, este año habría sido candidato a la Cámara de Representantes.
Sus familiares extrañan que el Partido Conservador no haya hecho un
pronunciamiento explícito a favor del intercambio humanitario.
Juan
Carlos Narváez, Diputado del Valle, 3 años secuestrado
Juan Carlos desconoce que su hija Daniela, que tenía 2 años en ese
entonces, ya habla perfectamente español e inglés. La niña extraña la
música que escuchaban juntos y los cuentos que le leía. Ha conocido a su
padre por las cartas. Por el secuestro, también se perdió la
adolescencia de su hijo Júnior, que ahora tiene 18 años. A Juan Carlos,
que cumple este mes 39 años, se le quedó en el tintero un libro sobre la
paz en Colombia, y la idea de hacer un posgrado en economía y derecho.
Francisco
Giraldo, Diputado del Valle, 3 años secuestrado
Francisco tenía 32 años cuando se lo llevaron las Farc. A los cinco
meses de estar en cautiverio, murió su papá, sin que se le cumpliera el
sueño de verlo libre, o de, al menos, poder despedirse de él. Se le
quedaron en el tintero una especialización en derecho y la construcción
de su movimiento político. Su novia no aguantó la incertidumbre de tan
larga espera y decidió hace algún tiempo casarse con otro hombre.
Javier Rodríguez Porras, Subintendente de Policía, 7 años
secuestrado
Javier tenía 22 años cuando las Farc lo secuestraron en Mitú. Pocos
meses después, su hermano fue asesinado, un hecho del que se enteró al
pasar el tiempo por las adoloridas cartas de sus familiares. Tampoco le
dijo adiós a la abuela Alicia ni conoce aún a María Paula, su sobrina.
El sueño de su vida era tener una brillante carrera en la Policía. De no
ser por el secuestro, hoy sería capitán. Este año cumplirá los 30 años.
Ramiro
Echeverry, Diputado del Valle, 3 años secuestrado
En cuatro años de cautiverio, el diputado Ramiro Echeverri se ha perdido
los momentos más vitales de su familia. El grado de bachillerado de su
hija menor, y el día que su hijo mayor recibió el título universitario
de médico cirujano. Su sueño para 2006 era presentarse como candidato al
Senado de la República. Cuando recupere la libertad a que tiene derecho,
sus copartidarios lo tienen propuesto para la alcaldía de Palmira (Valle).
Jairo
Javier Hoyos, Diputado del Valle, 3 años secuestrado
El piano y el acordeón de la casa de Jairo Javier no se han vuelto a
tocar desde hace cuatro años, cuando éste fue secuestrado. Sus hijos
mayores extrañan las charlas en la mañana que tenían con su papá. No
conoce a su nieta Sofía, de 2 años, y su otra nieta, que completó 6 años,
sólo reconoce a su abuelo en fotos. En el plano de la política, los líderes
con que trabajaba lo añoran y se sienten solos. El Partido Conservador ha
estado atento al futuro de la situación de la familia.
Rufino
Varela, Diputado del Valle, 3 años secuestrado
La vida de Blanca Ortega, esposa de Rufino, cambió después de 2002,
cuando éste fue secuestrado. Tuvo que irse a vivir con su mamá para
espantar la soledad. "Nosotros estábamos dedicados el uno al otro,
porque después de 30 años de casados no tuvimos hijos". Cuando lo
secuestraron, apenas llevaba 11 días de posesionado como diputado. Por
eso todos sus proyectos quedaron en veremos. Al igual que en otros casos,
sus copartidarios se han sumido en la indiferencia sobre su futuro.
Carlos
Charry, Diputado del Valle, 3 años secuestrado
Carlos se perdió los mejores momentos de sus hijas. Diana, de 20 años,
quien lo acompañaba a las giras políticas, ingresó a la universidad
donde estudia derecho. Se ha convertido en experta en el tema humanitario.
Laura, de 17 años, está en décimo grado. Él quería ser concejal de
Cali. Según sus familiares, los jefes de su movimiento sólo se
interesaron por su suerte durante los primeros meses que siguieron al
secuestro de los diputados del Valle.
Nacianceno
Orozco, Diputado del Valle, 3 años secuestrado
Nacianceno no pudo ver el grado de bachillerato de su hijo. Su hija menor
hizo la primera comunión, pero no hubo ambiente para celebrar. Dejó
pendiente los últimos exámenes de la carrera de ecología. Si estuviera
libre, habría aspirado a la Cámara. En su movimiento lo ven como un héroe
y su familia apuesta a que cuando regrese continuará en la política. La
gente de Caicedonia, su pueblo natal, le ha dado ánimo para seguir
soportando el cautiverio.
Jorge
Trujillo , Subintendente de Policía, 6 años secuestrado
Lorgia Sofía Trujillo piensa que Dios no le hace caso porque no
le devuelve a su papá. Tiene 7 años y aún no ha sido bautizada, porque
su familia espera el regreso del sargento Trujillo. Jorge fue tomado rehén
en Puerto Rico, Meta, a mediados de 1999. En ese entonces tenía 29 años.
No conoce a sus sobrinos más jóvenes, ni asistió al grado de su hermana
Patricia. Su esposa, Gina, tiene que bailar sola en las fiestas los nuevos
vallenatos, pues su único parejo sigue en cautiverio.
Jorge
Humberto Romero, Subintendente de Policía, 6 años secuestrado
Jorge fue tomado como rehén en Puerto Rico, Meta, en julio de
1999. En este tiempo, la salud de su mamá se ha deteriorado tanto que está
prácticamente inválida. Su hermano Javier se casó, y tiene dos hijos,
que conocen a su tío apenas por las pruebas de sobrevivencia que han
enviado. Por estar cautivo, no pudo ver de cerca cómo se consolidó el
Pasto Fútbol Club, su gran pasión. En su casa aún esperan que su
liberación le devuelva la salud a su madre.
Luis
Arturo Arcia, Cabo del Ejército, 7 años secuestrado
Luis Arturo tenía 37 años cuando las Farc atacaron su batallón a
orillas del río Billar, en Caquetá. Este año cumplirá 45 años. En
este tiempo, su familia ha pasado por momentos difíciles y otros felices,
como el nacimiento de cuatro sobrinos: Renán Arturo y Jorge Esteban, de 3
años; María José, de 2 y Salomé, de un año. Mientras tanto, su madre,
doña Helena Avellaneda, espera estar viva para abrazar a su hijo cuando
vuelva.
Erasmo
Romero, Sargento del Ejército, 7 años secuestrado
Julián Andrés ya tiene 7 años, pero su padre no lo conoce. Nació dos
meses después de que Erasmo fue tomado como rehén en la toma de
Miraflores, Guaviare, en agosto de 1998. Entonces el sargento segundo de
infantería tenía 30 años, y una gran dedicación a la carrera militar,
en la que aspiraba a seguir ascendiendo. En su casa aún lo esperan el
hijo que no conoce, su niña Jessica Andrea y su esposa Emilse.
Edinson
Pérez, Diputado del Valle, 3 años secuestrado
Edinson sólo llevaba 15 días en su curul cuando las Farc lo secuestraron
en la Asamblea del Valle. Desde entonces se ha perdido el ver crecer a su
hijo, que ahora tiene 11 años, y que va a entrar en la adolescencia sin
los consejos de su padre. Su mamá ha pasado enormes dificultades, pues
Edinson respondía económicamente por ella. El movimiento que lideraba 'los
Amigos de Edinson Pérez' ha perdido preponderancia en el panorama político
de Tuluá.
Jhon
Jairo Durán, Cabo de la Policía, 7 años secuestrado
Andrés Felipe pensó que la Navidad de 2005 sería diferente a todas las
de su vida. Tenía la esperanza de pasarla con su papá. Pero, de nuevo,
hubo más tristeza que alegría. Jhon Jairo se ha perdido de ocho años de
la vida de su hijo, y de la suya, desde que fue retenido por las Farc en
Miraflores, Guaviare, cuando tenía 23 años y era cabo de la Policía. De
haber seguido su carrera, hoy sería sargento.
Juan
Carlos Bermeo, Teniente del Ejército, 7 años secuestrado
Juan Carlos era un teniente del Ejército, de 24 años, cuando perdió su
libertad en Miraflores, Guaviare. En los siete años y medio que lleva
secuestrado, sus hermanas se han convertido en profesionales, También su
madre terminó su licenciatura en ciencias religiosas, y su sobrinita ya
alcanzó el cuarto de primaria. Murieron la abuelita Clementina y la tía
María Angélica, que era como su segunda madre. Estas muertes y el
secuestro han unido más que nunca a esta familia.
Carlos
José Duarte , Subintendente de Policía, 7 años secuestrado
Su hijo era apenas un bebé de meses, cuando Carlos José fue secuestrado
en Puerto Rico, Meta. Hoy el niño va a cumplir 7 años y está cursando
tercero de primaria, le encanta el fútbol y siempre ocupa el primer lugar
en el colegio. Jennifer, la hija que tenía 8 años, cumple este mes sus
15 años, y se ha convertido en una promesa del baloncesto. Este año se
gradúa de bachillerato y no espera menos que estar con su papá para
compartir ese momento.
Héctor
Fabio Arizmendi , Diputado del Valle, 3 años secuestrado
Los dos hijos de Héctor Fabio han crecido sin su padre, secuestrado hace
cuatro años en la Asamblea del Valle. Su hijo menor no ha logrado
adaptarse, no se concentra y sufre pesadillas. Ya había sido concejal en
dos ocasiones y aspiraba a presentarse como candidato al Senado justo en
esta coyuntura. Recién ocurrido el secuestro, sus compañeros en la política
estuvieron muy pendientes de su destino, pero poco a poco, han dejado de
preocuparse por su suerte.
Óscar
Tulio Lizcano , Ex congresista, 5 años secuestrado
Cuando secuestraron a Óscar Tulio tenía 54 años. Este ex congresista
conservador no pudo ver a su hijo Mauricio recibir el título de abogado
en la Universidad del Rosario. Tampoco podrá acompañarlo en su campaña
por la Cámara. Además se perdió el grado de bachiller de su segundo
hijo, Juan Carlos. Su plagio ocurrió en una vereda de Riosucio, Caldas,
un mes después de haber llegado al legislativo.
Fernando
Araújo, Ex ministro de Desarrollo, 5 años secuestrado
El 4 de diciembre de 2000, el ex ministro Fernando Araújo estaba trotando
por las calles de Cartagena cuando un grupo de las Farc se lo llevó a la
fuerza. Muchos sueños quedaron en vilo. Por ejemplo, estudiar genética,
después de terminar los cursos de biología y matemáticas en la
Universidad de Cartagena. Tampoco pudo disfrutar de la graduación de su
hijo Fernando, quien terminó el bachillerato, ni pudo ver cómo Luis
Ernesto se convirtió en abogado.
Alan
Jara , Ex gobernador del Meta, 4 años secuestrado
Cuando tenía 44 años, Alan fue secuestrado por las Farc. Había
terminado su período como gobernador del Meta, y era consultor de las
Naciones Unidas. Pero el 15 de julio de 2001 todo cambió. No estuvo para
la muerte de su madre en 2002, después de luchar contra un cáncer. En
2003, su hijo de 12 años fue campeón municipal de tenis de mesa.
Tristezas y alegrías que, para su familia, se suman a su tremenda
ausencia.
Consuelo
de Perdomo, Ex congresista, 4 años secuestrada
Hace cuatro años fue secuestrada en el Huila. Entonces, tenía 51 años.
Cuando se acabe su cautiverio, encontrará muchas cosas diferentes en su
vida. Por ejemplo, podrá conocer a María Juliana, su primera nieta, de 4
meses. No podrá volver a ver a su esposo, Jairo, quien murió en 2003,
cansado de esperarla. María Fernanda, su hija menor, ahora vive en
Estados Unidos. El 10 de septiembre de 2001 cambió para siempre la vida
de todos en esta familia.
Luis Alfonso Beltrán Franco , Cabo del Ejército, 7 años
secuestrado
Si Luis Alfredo no hubiera sido secuestrado en El Billar (Caquetá)
en 1998, hoy sería sargento primero. Por este secuestro, María Virginia,
la mamá de este militar perdió su trabajo, y de paso su pensión, pues
ocupó demasiado tiempo en viajes buscando respuestas sobre el paradero de
su hijo. Al final, decidió quedarse en Bogotá, para estar cerca de las
noticias que algún día le revelen la llegada de su hijo.
Luis
Eladio Pérez, Ex congresista, 4 años secuestrado
Luis Eladio no pudo festejar su cumpleaños 50 al lado de su familia.
Desde junio de 2001, cuando fue secuestrado, se ha perdido momentos
trascendentales de su familia. No pudo acompañar a su hijo Sergio en el día
de su matrimonio. Tampoco celebrar sus 30 años de matrimonio, montando
con su esposa en una Harley Davidson. Sus dos hijos se graduarán como
politólogos en marzo. Tienen la esperanza de que su padre esté con ellos
para entonces.
Los
años perdidos Semana
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